Sucesos

El falso juego de cartas en Las Negras que ocultaba años de agresiones sexuales a una menor

La sentencia ratifica la condena impuesta por la Audiencia Provincial de Almería tras desestimar el recurso de la defensa que cuestionaba la falta de concreción de las fechas de los hechos ocurridos en el municipio de Níjar

Ana Rodríguez | Martes 03 de febrero de 2026

La Sala de lo Civil y Penal del Tribunal Superior de Justicia de Andalucía ha confirmado la sentencia que condena a un hombre a trece años de prisión por someter a una menor a continuas agresiones sexuales y exhibiciones pornográficas en la localidad de Las Negras, situada en el término municipal de Níjar. El tribunal ha desestimado el recurso de apelación del procesado, validando el relato de hechos que describe cómo el agresor utilizaba situaciones cotidianas, como partidas de cartas, para forzar a la niña a realizar actos de contenido sexual bajo la premisa de que, si perdía el juego, debía cumplir sus deseos. Estos episodios se prolongaron entre los años 2015 y 2019, coincidiendo con los periodos en los que la menor acudía al domicilio del condenado en la provincia de Almería para pasar los fines de semana de visitas junto a su padre, quien mantenía un vínculo familiar con la pareja del agresor.

La resolución judicial detalla que el condenado, que convivía en un ambiente de aparente seguridad y confianza para la víctima, aprovechaba los momentos en los que se quedaba a solas con ella para realizarle tocamientos y obligarla a mantener contactos sexuales, incluyendo al menos tres casos de penetración bucal y otros actos de penetración con los dedos. Inicialmente, la menor llegó a pensar que se trataba de un juego y se sentía bloqueada ante las acciones de quien consideraba su tío. Además de las agresiones físicas, el sujeto utilizaba su teléfono móvil y un ordenador para mostrarle vídeos pornográficos de forma reiterada, lo que provocó un severo impacto emocional en la niña, que en el momento de los hechos tenía entre 8 y 12 años.

El Tribunal Superior ha subrayado la verosimilitud y persistencia del testimonio de la víctima, destacando que mantuvo su declaración a pesar del grave conflicto que se desató en su entorno familiar tras revelar los abusos. La sentencia recoge que el propio padre de la menor y otros familiares cercanos al acusado no creyeron inicialmente el relato de la niña, lo que supuso para ella un doloroso distanciamiento afectivo. Los magistrados han recalcado que, lejos de retractarse ante esta falta de apoyo, la menor mantuvo con firmeza su versión, lo que descarta cualquier móvil de celos o venganza y refuerza la credibilidad de sus palabras frente a la negativa del procesado.

Como prueba fundamental, la Sala ha validado los informes periciales de las psicólogas de la Fundación Márgenes y Vínculos, quienes confirmaron que la menor presenta una sintomatología ansiosa y postraumática totalmente compatible con los hechos denunciados. El tribunal de apelación ha rechazado el argumento de la defensa sobre la falta de concreción de las fechas exactas de cada agresión, argumentando que en casos de abusos continuados sobre menores en el ámbito familiar es habitual que las víctimas recuerden con precisión los elementos centrales del trauma pero presenten dificultades para ubicar cronológicamente cada episodio periférico.

El fallo definitivo ratifica la pena de doce años de prisión por un delito continuado de agresión sexual con penetración y un año adicional por el delito continuado de exhibición de material pornográfico. Asimismo, el condenado deberá cumplir con una medida de libertad vigilada durante doce años tras salir de la cárcel, el pago de una indemnización de 20.000 euros por daños morales y la prohibición de aproximarse a la víctima a menos de 1.000 metros durante más de dos décadas. Esta sentencia, dictada en Granada, confirma la labor previa de la Audiencia Provincial de Almería y establece un marco de protección riguroso para la víctima frente a su agresor.

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