Almería

Las mujeres migrantes se adaptan a una baja natalidad

Un equipo de la UAL confirma que la caída de nacimientos no es una elección aislada, sino fruto de barreras estructurales que afectan a todas las mujeres por igual, obligando a rediseñar las políticas de vivienda y empleo

Rafael M. Martos | Miércoles 04 de febrero de 2026

La realidad demográfica de la provincia de Almería y del resto de la comunidad autónoma se enfrenta a una transformación profunda donde el origen de la madre deja de ser un factor diferencial en el número de hijos. Según una investigación presentada este miércoles en el campus de la Universidad de Almería (UAL), aunque la población se sostiene actualmente más por la llegada de personas extranjeras que por el crecimiento natural, las mujeres inmigrantes están adaptando sus patrones reproductivos a la baja. Juan Carlos Checa, director del estudio y codirector del Centro de Estudio de las Migraciones y Relaciones Interculturales (CEMyRI), ha matizado que la tendencia de este colectivo es a igualarse con las cifras de las mujeres autóctonas, convergiendo ambas en una reducción de la natalidad motivada por un entorno económico hostil.

Este hallazgo forma parte del estudio titulado 'Variables que influyen en la natalidad y la fecundidad en Andalucía. Análisis longitudinal', elaborado por un equipo multidisciplinar de investigadores de las áreas de Sociología, Geografía Humana y Antropología de la UAL. El trabajo, que cuenta con el respaldo de la Fundación Unicaja, ha sido realizado por un equipo formado por seis personas, dirigido por Juan Carlos Checa y Montserrat Montserrat, coordinado por Fernando Fernández y con la participación como autoras de Ángeles Arjona, María José González y Rosa María Mañas. La investigación determina que la maternidad en el sur del Estado español se ha retrasado y reducido drásticamente, situándose la media actual en 1,2 hijos por mujer y postergándose el primer nacimiento hasta los 32 o 33 años.

Juan Carlos Checa ha explicado que el objetivo central ha sido analizar las variables que influyen en la situación actual de la fecundidad en 2025 y su evolución reciente, ofreciendo evidencia empírica y rigurosa para comprender una dinámica demográfica clave para el futuro del territorio. Para ello, se ha utilizado una metodología combinada cuantitativa y cualitativa con un enfoque pionero, basado exclusivamente en la experiencia y percepciones femeninas. En total, se han llevado a cabo 1.104 encuestas sociológicas y una veintena de entrevistas en profundidad a mujeres mayores de 16 años, madres y no madres, que representan estadísticamente a 3.600.000 mujeres de Andalucía.

Durante la presentación, Rosa María Mañas, una de las autoras del informe, ha desglosado los factores que explican este descenso generalizado. Mañas ha subrayado que la baja natalidad no responde a una simple elección individual aislada ni a cuestiones meramente culturales, sino que es el efecto directo de barreras estructurales persistentes. Las encuestadas identifican como muros infranqueables la precariedad laboral, el inasumible precio de la vivienda y las graves dificultades de conciliación, las cuales solo son parcialmente suplidas por el apoyo familiar. De hecho, muchas mujeres ven la maternidad como una gran responsabilidad que no pueden asumir sin unos mínimos vitales, llegando a posponer la decisión hasta que la edad biológica se convierte en un impedimento. El estudio recoge testimonios de mujeres que lamentan no poder tener más hijos de los deseados o que ni siquiera se lo plantean porque los ingresos apenas alcanzan para llegar a fin de mes.

Por su parte, Ángeles Arjona ha sido la encargada de leer las conclusiones, apuntando que la maternidad sigue siendo un proyecto mayoritario para las mujeres almerienses y andaluzas, pero que se ha redefinido como una elección consciente, afectiva y personal que requiere una fuerte inversión económica, administrativa y legal previa. Arjona ha destacado que se observa un cambio de valores en los últimos veinte años hacia una reidentificación familiar donde se prioriza la calidad de vida del hijo y la estabilidad emocional previa a la crianza. Sin embargo, esta decisión consciente choca con una elevada presión social. El estudio advierte que más del 50 por ciento de las mujeres que no son madres sienten una presión significativa y juicios de valor por parte de su entorno, una cifra notablemente superior a la que perciben aquellas que sí tienen hijos.

La investigación también ha servido para hacer un llamamiento a las instituciones. El equipo de la UAL plantea la necesidad urgente de rediseñar las políticas públicas en ámbitos como la familia, la igualdad y el empleo para revertir esta tendencia. Recomiendan seguir modelos europeos donde existe una intervención política y económica real que está funcionando para fomentar el reemplazo generacional. Entre las medidas propuestas figuran facilitar el acceso a la vivienda, promover la estabilidad laboral real, establecer redes públicas eficaces de cuidado infantil que cubran las necesidades de las trabajadoras y reconocer la diversidad familiar y la libertad reproductiva.

El acto ha contado con la presencia de Esther Jerez, en representación de la Fundación Unicaja, quien ha agradecido la labor del equipo investigador y ha señalado que para su entidad es un orgullo formar parte de este informe. Jerez ha reiterado que desde la Fundación creen en la investigación y el conocimiento como componentes imprescindibles para alcanzar un pleno bienestar social, reforzando año tras año su apuesta por la iniciativa científica para que trabajos como este tengan un gran recorrido y utilidad práctica en la sociedad. Mientras tanto, la realidad refleja que la baja intención de tener hijos a corto plazo apunta a la continuidad del descenso de la natalidad, un fenómeno que ya no distingue entre nacionales y extranjeras ante la precariedad compartida.

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