Almería

Almería se queda sin el agua del Negratín pese a las últimas lluvias

El pantano sigue lejos del umbral mínimo de 210 hectómetros cúbicos para reactivar el envío de recursos al Almanzora

Viernes 06 de febrero de 2026

El reciente temporal que ha atravesado el sureste peninsular no ha sido suficiente para romper el candado del Trasvase Negratín-Almanzora. Pese al optimismo inicial generado por las intensas precipitaciones, la realidad técnica y meteorológica se ha impuesto de forma cruda para el campo almeriense. El embalse situado en Zújar, Granada, ha logrado sumar 23 hectómetros cúbicos en apenas siete días, situando sus reservas actuales en 191 hectómetros. Sin embargo, esta cifra es todavía insuficiente para alcanzar el listón legal de los 210 hectómetros cúbicos que permite abrir las compuertas hacia la provincia de Almería.

La situación es especialmente frustrante para los regantes del Levante almeriense, quienes llevan un lustro sin recibir este caudal vital. Las 24.000 hectáreas de cultivo que dependen de esta infraestructura, financiadas en su día con capital privado por las propias comunidades de regantes, siguen en una situación de extrema vulnerabilidad. Aunque los afluentes como El Portillo, La Bolera o San Clemente han experimentado aportaciones notables, el déficit acumulado durante años de sequía es tan severo que el "aguacero" se ha quedado en un alivio pasajero que apenas maquilla las estadísticas del pantano, el cual tiene una capacidad máxima de 571 hectómetros.

Para que el agua fluya hacia los campos de Almería no basta con que el Negratín se recupere individualmente. La normativa actual exige una doble llave: que el embalse granadino supere el mencionado umbral y que, de forma simultánea, el Sistema de Regulación General de la cuenca del Guadalquivir se mantenga por encima del 30% de su capacidad total. Aunque este último requisito sí parece cumplirse según los registros más recientes, el estricto protocolo de explotación impide cualquier transferencia mientras el vaso del Negratín no alcance el volumen de seguridad estipulado.

Mientras la mirada está puesta en Granada, la radiografía hídrica dentro de la propia provincia de Almería es, si cabe, más desoladora. Los dos grandes embalses provinciales presentan niveles que rozan lo testimonial. El pantano del Almanzora, con una capacidad de 161 hectómetros, apenas retiene 9 en su interior, una cifra que representa un exiguo 6% de su potencial y que queda muy por debajo de su ya de por sí baja media histórica de la última década. Por su parte, el embalse de Benínar, que se abastece del río Grande de Adra, se encuentra al 16% de su capacidad con tan solo 12 hectómetros acumulados.

Esta parálisis del trasvase pone en jaque la producción de hortalizas de hoja verde y cítricos en municipios como Huércal-Overa, Vera, Pulpí, Cuevas del Almanzora o Antas. Sin el aporte del Negratín, una infraestructura operativa desde principios de siglo, la agricultura de la zona se ve obligada a seguir dependiendo de recursos alternativos mucho más costosos y escasos, a la espera de que la meteorología decida, por fin, doblar la apuesta de las últimas lluvias y permitir la reapertura de la conexión hidráulica.

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