Opinión

El 6% no es el doble

Rafael M. Martos | Lunes 09 de febrero de 2026

Reconozco que no me quedé hasta el final del recuento electoral de Aragón, y eso que con tras provincias, la cosa no podía demorarse mucho, pero era una película de la que se conocía el final, así que me pasé a Netflix, que tiene más capacidad para sorprenderme. Eso sí, también he de admitir que miraba los resultados en el móvil, los titulares de los periódicos, y algunos comentarios de los líderes políticos... es vicio.

La Comunidad Autónoma de Aragón se sometió a unas elecciones anticipadas que han dejado un rastro de datos tan precisos como esperpénticos, de esos que harían palidecer a cualquier profesor de matemáticas de secundaria.

Lo primero que llama la atención no es el recuento, sino el curioso fenómeno de la amnesia política. Es fascinante observar cómo las formaciones políticas, cuando están instaladas en el confort de las instituciones y las encuestas les sonríen, consideran que el sistema electoral es una obra de ingeniería perfecta, casi divina. Pero, en cuanto el aire sopla de costado, el sistema se convierte de repente en un engendro injusto. Ayer en Aragón, las reglas fueron las mismas para todos, pero los resultados parecen sacados de un manual de magia potagia.

El primer líder de un partido del Estado en salir al estrado para hacer balance fue Santiago Abascal. Con la euforia propia de quien acaba de descubrir la pólvora, afirmó que los aragoneses quieren "el doble de Vox". Hombre, depende de cómo se mire la factura. Si nos ponemos rigurosos con los datos, su formación ha pasado del 11,25% de los votos en 2023 al 17,88% en estos comicios. Es decir, han crecido un 6,63%. Sin embargo, gracias a los caprichos de nuestro sistema, han saltado de 7 a 14 escaños. Duplicar la representación parlamentaria con un crecimiento de apenas seis puntos porcentuales es una carambola digna de mención, pero atribuirlo a un deseo místico de la población de "tener el doble de Vox" es, cuanto menos, un ejercicio de optimismo desbordante. Es cierto que Vox lograr alrededor del 57% más de votos que en las anteriores, pero ahora suponen un 6% más de voto en el conjunto de Aragón

También el ultraderechista argumentó algo así como que el PP debe cambiar sus políticas... y bueno, mirando los resultados no sé si es un consejo positivo, ya que si lo hiciese, igual bajaban de 26 a 14. Si Vox copiara al PP, tal vez pasarían de 14 a 26 ¿quién debe seguir a quién?

Y demos otra vuelta más. Si el PP ha perdido un 1% y el PSOE un 5%, y Vox ha subido un 6% ¿no deberíamos pensar que de donde ha venido el voto de Vox es del PSOE más que del PP, y por tanto que hay más afinidad entre ellos? Sí, suena absurdo, pero denle vuelta porque igual no lo es tanto.

Si miramos al resto del tablero, la lógica brilla por su ausencia. El Partido Popular de Jorge Azcón, ganador de la contienda, se ha dejado apenas un 1% de los apoyos (pasando del 35,55% al 34,26%) y, sin embargo, ha perdido dos escaños. Por su parte, el PSOE de Pilar Alegría ha sufrido un castigo mucho más severo: una caída del 5% en votos que se ha traducido linealmente en la pérdida de 5 escaños. Si aplicáramos una regla de tres simple —esa que los políticos olvidan en campaña—, si el PP pierde dos escaños por un 1% menos de votos, los socialistas deberían haber perdido diez. Pero ya saben que en la aritmética electoral, uno más uno casi nunca son dos.

Donde la tragedia se vuelve sarcasmo es en el bloque de las formaciones con menos músculo. Izquierda Unida, bajo la candidatura de Marta Abengochea, ha perdido solo 1.000 votos, lo que le ha costado un escaño. En cambio, a Teruel Existe, con Tomás Guitarte a la cabeza, perder un diputado le ha salido mucho más caro: se ha dejado por el camino más de 9.000 votos. Entre IU con un escaño, y TE con dos, solo hay una diferencia de 4.000 votos.

Es aquí donde el precio del escaño revela la verdadera cara del sistema. Al PSOE cada escaño le ha costado 8.853 votos, al PP de Azcón unos 8.646 y a Vox, el gran beneficiado de la jornada, le han bastado 8.361 votos por cada uno de sus 14 representantes. Pero si usted es de Izquierda Unida, prepárese para la exclusividad: su único escaño ha costado la friolera de 19.290 votos.

Este baile de cifras demuestra que criticar el sistema por el peso de los nacionalistas en el Congreso de los Diputados es solo la punta del iceberg de un malestar selectivo. La realidad es que las reglas son iguales para todos, pero el resultado depende de si te toca sentarte en la mesa de los grandes o en la de los niños.

Los resultados en Aragón nos dejan una lección que bien podríamos aplicar en nuestra provincia: en democracia, lo importante no es solo participar, sino entender que el sistema es un espejo que solo parece roto cuando no te gusta la cara que te devuelve.

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