Economía

La economía almeriense sufrió en 2025 un frenazo más brusco que la media estatal en la recta final

(Foto: Pablo Luna).

El inicio de 2026 marca un descenso del paro del 9,4% y un repunte en la confianza empresarial, aunque la afiliación crece a menor ritmo y sectores como la piedra natural o el turismo pierden fuerza

Ana Rodríguez | Viernes 13 de febrero de 2026

La última entrega de los indicadores económicos presentada por el Colegio de Economistas ha permitido perfilar con mayor nitidez el mapa de la situación financiera de la provincia, ofreciendo un balance del cierre del ejercicio 2025 y los primeros compases de 2026. Los datos más recientes, referidos al arranque del presente año, muestran un comportamiento dual en el mercado laboral almeriense.

Por un lado, la afiliación a la Seguridad Social ha experimentado un crecimiento en torno al 0,9%, una cifra que, aunque positiva, denota una ralentización respecto al ritmo de crecimiento observado en los meses precedentes. Sin embargo, este dato contrasta con la aceleración en la bajada del paro registrado, que ha descendido a una tasa del 9,4%, lo que sugiere una corrección significativa en las cifras de desempleo al inicio de este nuevo ciclo.

Al analizar el comportamiento de la economía provincial durante el pasado 2025, el informe constata una tendencia clara de desaceleración progresiva, donde el año ha ido de más a menos. Este agotamiento en el tramo final del ejercicio ha provocado que varios indicadores clave cierren en negativo. Entre los sectores que han terminado el año con cifras rojas se encuentran las pernoctaciones hoteleras y el transporte marítimo, tanto en el flujo de pasajeros como en el de mercancías. De igual modo, las exportaciones de piedra natural, un sector estratégico para la provincia, también han finalizado el ejercicio con indicadores negativos, reflejando las dificultades encontradas en los últimos meses del año.

No obstante, existen variables que han recorrido el camino inverso, mostrando un comportamiento de menos a más que aporta cierto optimismo de cara al futuro inmediato. En este grupo destaca el tráfico de pasajeros en el aeropuerto, que ha logrado repuntar en la fase final, así como la creación de sociedades mercantiles. Este último dato es especialmente relevante, pues la aceleración en la constitución de nuevas empresas se interpreta como un síntoma de fortaleza y confianza empresarial en el horizonte económico de Almería. A pesar de la pérdida de velocidad general, el diagnóstico global sugiere que la economía provincial habrá crecido por encima de los registros de 2024, aunque la frenada final haya sido evidente.

En cuanto al análisis sectorial, la construcción y el sector inmobiliario se erigen como los motores que mejor comportamiento han demostrado a lo largo del año, seguidos por la agricultura, que mantiene su solidez habitual. En el lado opuesto se sitúa el turismo, que tras un comienzo de año prometedor, ha ido perdiendo fuelle progresivamente hasta diluir sus resultados al cierre del ejercicio. Esta disparidad entre sectores evidencia la complejidad del tejido productivo local en un contexto de cambio de ciclo.

Si se establece una comparativa territorial, la fotografía fija del conjunto de 2025 deja a Almería en una posición ventajosa respecto a Andalucía y al conjunto de España, presentando mejores resultados globales. Sin embargo, el análisis de los últimos meses revela una mayor vulnerabilidad de la economía provincial en el corto plazo.

Las tasas negativas han comenzado a surgir en Almería con mayor intensidad que en el ámbito autonómico y en el Estado español. Esto confirma un escenario donde la provincia, pese a haber tenido un comportamiento anual superior a la media, ha perdido velocidad con más brusquedad que el resto de los territorios en la recta final del año.

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