La agricultura de la provincia de Almería vuelve a enfrentarse a la crudeza meteorológica tras el paso del temporal Oriana. El fuerte vendaval registrado durante el pasado fin de semana, con ráfagas que han alcanzado velocidades extremas, ha dejado un rastro de destrucción en el campo almeriense, afectando especialmente a las estructuras de los invernaderos en el municipio de El Ejido. Según las primeras evaluaciones técnicas, se estima que el viento ha arrasado por completo unas 50 hectáreas de cultivo, mientras que la superficie que presenta daños de diversa consideración supera ya las 200 hectáreas.
El secretario provincial de COAG Almería, Andrés Góngora, se ha desplazado a las zonas más perjudicadas del norte de El Ejido para comprobar la magnitud de un fenómeno que ha arrancado cubiertas y ventanales enteros. Góngora ha lamentado la situación de muchos productores que, en plena campaña, ven cómo sus instalaciones han quedado inutilizadas por remolinos y ráfagas sostenidas. El representante agrario ha subrayado que se trata de un golpe crítico para el sector, señalando que "estamos ante un nuevo golpe para la agricultura. Hay invernaderos, tanto antiguos como de reciente construcción, que han quedado destrozados. En muchos casos, los agricultores tendrán que partir de cero, afrontando la reconstrucción total".
Ante la gravedad de los hechos, se ha solicitado a la Junta de Andalucía y a su Delegación de Agricultura una intervención inmediata. La organización agraria demanda que se agilice la valoración de los daños para poner en marcha dos líneas de actuación urgentes: ayudas directas que permitan a las familias recuperar su capacidad productiva y evitar el cese de la actividad, y un plan ambicioso de modernización a medio plazo. El objetivo de esta última medida sería reforzar aquellas estructuras más envejecidas que han demostrado ser especialmente vulnerables ante la creciente frecuencia de eventos climáticos extremos en Almería.
La crisis no solo se ciñe a la horticultura bajo plástico. Otros sectores como la ganadería, el cereal y los frutos secos de la provincia atraviesan un escenario delicado. En el caso del cereal, la combinación de inundaciones previas y este último temporal de viento ha impedido las labores de siembra, lo que hace dar por perdida la cosecha en amplias extensiones de terreno. Por todo ello, se insta a los afectados de toda la provincia a que tramiten sus informes de daños a través de las Oficinas Comarcales Agrarias para asegurar que la gestión de las futuras ayudas sea lo más eficiente posible.
El Ayuntamiento de El Ejido (Almería) y la organización agraria COAG han cifrado en 200 las hectáreas de cultivo que han quedado dañadas, y de ellas unas 50 destruidas, tras el paso de la borrasca 'Oriana', que ha provocado desperfectos en estructuras invernadas y cubiertas de plástico.
El concejal ejidense de Agricultura y Medio Ambiente, Manuel Martínez, y el delegado territorial de Agricultura, Pesca, Agua y Desarrollo Rural de la Junta de Andalucía en Almería, Antonio Mena, han recorrido este lunes algunas de las explotaciones agrarias afectadas el pasado sábado por el temporal.
Según sus cifras, alrededor de 200 hectáreas han sufrido daños de diversa consideración debido a las fuertes rachas de viento, que incluso dieron lugar "a episodios de pequeños tornados". De ellas, unas 150 hectáreas se han visto afectadas por la pérdida del plástico de cubierta en cultivos de pimiento, lo que ha generado "graves pérdidas".
A ellas se suman otras 50 hectáreas aproximadamente que han sufrido daños de diversa consideración en la estructura. El Consistorio asegura que esta incidencia "va a dejar de nuevo importantes pérdidas económicas en un sector que ya está haciendo frente a una campaña compleja, en la que la elevada incidencia de plagas como la del Thrips Parvispinus, araña roja o pulgón han generado tanto la pérdida de cultivos como destacadas mermas en la producción".
Asimismo, el temporal ha afectado también a diversas empresas de la industria auxiliar, principalmente semilleros en un momento en el que se empieza a preparar la campaña de primavera, basada en la producción de melón y sandía especialmente.