La riqueza cultural y el legado histórico de Almería suman desde hoy un nuevo hito institucional. La Junta de Andalucía ha otorgado formalmente a la Villa de Níjar la declaración de Zona de Interés Artesanal (ZIA), un reconocimiento que subraya el peso de sus oficios tradicionales en la identidad y la economía de la comarca. Esta distinción, publicada oficialmente este martes, pone en valor una actividad que no solo define el paisaje social del municipio, sino que se ha consolidado como uno de sus atractivos turísticos más potentes.
El delegado territorial de Empleo, Empresa y Trabajo Autónomo, Amós García Hueso, ha sido el encargado de entregar la resolución al primer edil nijareño, José Francisco Garrido Requena. Con este paso, la Villa de Níjar se une a la demarcación de Macael y el Valle del Almanzora como los dos puntos neurálgicos de la artesanía protegida en la provincia, elevando a once el número de estas zonas en todo el territorio andaluz.
Durante el acto, García Hueso ha resaltado el profundo vínculo de la localidad con el barro y el torno, recordando que el oficio alfarero en esta zona cuenta con una herencia de siglos que se transmite de padres a hijos. Según el delegado, este sello busca no solo proteger el pasado, sino proyectar el futuro del sector, fomentando la innovación, la digitalización y la búsqueda de sinergias con otras industrias para frenar la despoblación en el entorno rural.
Por su parte, el alcalde José Francisco Garrido ha manifestado el orgullo que supone para el municipio contar con maestros de la alfarería, la jarapa y el esparto que actúan como custodios de la esencia local. El regidor ha insistido en la necesidad de que las instituciones respalden activamente a estos creadores, a quienes considera piezas clave tanto en la preservación de las raíces como en la dinamización del turismo.
La nueva Zona de Interés Artesanal integra actualmente a siete talleres que mantienen vivos procesos de producción manuales. Entre los nombres propios que dan forma a este reconocimiento se encuentran Baldomero García Solís, Lorenzo Lores García y Víctor Morales García en el ámbito de la cerámica y alfarería. También destacan figuras como Chloé Elina Van der Mije, con un enfoque multidisciplinar, o Isabel Montoya Simón (Nijararte) e Isabel Soler Hernández, quienes preservan la tradición del tejido en bajo lizo. La nota de singularidad la aporta Tim Bernhardt, especializado en la creación de instrumentos y objetos con madera de pita.
La historia de Níjar es, en gran medida, la historia de su subsuelo. La tradición cerámica del municipio está intrínsecamente ligada a su pasado minero, del que se obtenían materiales como el plomo de Huebro o diversos óxidos para dar color a las piezas. Hoy en día, el barrio de las Eras sigue siendo el corazón latente de esta actividad, donde conviven hornos árabes antiguos con nuevas generaciones de artesanos que siguen apostando por técnicas como el "chinesco" o los diseños geométricos de colores vibrantes.
Desde la administración autonómica se ha recordado que este apoyo se enmarca en un plan integral que busca dotar al sector de herramientas competitivas hasta el año 2026. Con una inversión millonaria destinada a la transformación digital y el fomento del asociacionismo, la Junta de Andalucía pretende que la artesanía almeriense no solo sea un objeto de nostalgia, sino una empresa moderna capaz de exportar su exclusividad a mercados globales sin perder su alma tradicional.
Actualmente, la provincia cuenta con casi un centenar de inscripciones en el registro artesano, incluyendo once maestros artesanos y diversos puntos de interés repartidos por la geografía almeriense, consolidando a la región como un referente de la "marca Andalucía" en el trabajo manual de calidad.