Opinión

También queremos una Almería más abierta a nuestros animales

José Francisco Cano de la Vega | Lunes 23 de febrero de 2026

Los perros y gatos forman parte de nuestra vida cotidiana. Perros que acompañan a personas mayores, familias que conviven con animales adoptados, visitantes que viajan con sus mascotas y una ciudadanía cada vez más concienciada con el bienestar animal. Sin embargo, esta realidad social sigue chocando con normas y prácticas administrativas obsoletas que dificultan la convivencia y penalizan a quienes deciden compartir su vida con un animal.

Permitir el acceso responsable de mascotas a edificios públicos, comercios, establecimientos hoteleros y de hostelería no es una extravagancia ni una concesión ideológica: es una medida de convivencia moderna, alineada con lo que ya ocurre en muchas ciudades europeas y en cada vez más municipios españoles.

[publicidad:922]

Las administraciones públicas de nuestra provincia no pueden seguir ignorando que los animales de compañía son hoy miembros del núcleo familiar para miles de hogares almerienses. Negar sistemáticamente su acceso a dependencias municipales, oficinas administrativas o espacios culturales obliga a muchas personas a renunciar a trámites básicos, a dejar a sus animales solos durante horas o a depender de terceros.

Permitir el acceso, con normas claras —correa, bozal cuando sea necesario, responsabilidad del tutor, zonas delimitadas— no genera caos ni conflictos. Al contrario: normaliza la convivencia, reduce el abandono y fomenta la tenencia responsable. Ya existen ejemplos en otros territorios donde bibliotecas, centros cívicos, oficinas municipales o museos han abierto sus puertas a mascotas sin incidentes reseñables.

[publicidad:922]

En el ámbito privado, cada vez más comercios y locales de hostelería desean ser pet friendly, pero se encuentran con vacíos normativos, inseguridad jurídica o falta de respaldo institucional. Las administraciones pueden y deben liderar este cambio, ofreciendo ordenanzas claras, campañas informativas y distintivos que reconozcan a los establecimientos que apuestan por la convivencia.

Turismo, economía y bienestar animal: una oportunidad para Almería

Almería es una provincia turística. Y el turismo con mascotas es una realidad en crecimiento. Cada vez más personas eligen destino en función de si pueden viajar con sus animales. Facilitar el acceso a hoteles, alojamientos rurales, bares o comercios no solo es una medida ética, sino también una oportunidad económica para el territorio.

La hospitalidad no debería terminar en la puerta cuando se cruza con un perro educado y socializado. Apostar por un modelo inclusivo mejora la imagen de la provincia, la hace más atractiva y la sitúa en una línea coherente con los valores de sostenibilidad y bienestar que muchas instituciones dicen defender.

Más playas caninas: una demanda social avalada por la experiencia

Si hay un ámbito donde Almería ha demostrado que sí es posible avanzar, es en el de las playas caninas. Las zonas habilitadas en municipios como Almería capital o Cuevas del Almanzora han demostrado que la convivencia entre usuarios, animales y entorno natural es perfectamente viable cuando existe regulación, señalización y civismo.

[publicidad:922]

Lejos de generar problemas, estas playas han tenido una alta aceptación social, han reducido conflictos en otras zonas del litoral y han atraído a visitantes que antes no encontraban espacios adecuados para disfrutar del mar con sus animales. La experiencia demuestra que las playas caninas no degradan el entorno, no generan más suciedad que otras zonas y pueden gestionarse con éxito.

Por eso resulta incomprensible que, con más de 200 kilómetros de costa, la provincia no cuente con una red más amplia y equilibrada de playas para perros, repartidas por el Levante, el Poniente y la capital. Solo se trata de diversificar usos y dar respuesta a una demanda real.

¿Qué proponemos?

Desde una perspectiva comprometida con la protección animal y la convivencia ciudadana, creemos que las administraciones públicas de nuestra provincia deberían asumir compromisos claros, como son los siguientes:

  • Aprobar ordenanzas municipales que permitan el acceso responsable de mascotas a edificios públicos y espacios administrativos.
  • Facilitar y regular el modelo pet friendly en comercios, hostelería y alojamientos turísticos.
  • Impulsar campañas de educación y tenencia responsable, en lugar de prohibiciones genéricas.
  • Ampliar el número de playas caninas en la provincia, garantizando su correcta señalización y mantenimiento.
  • Escuchar a asociaciones animalistas, profesionales veterinarios y ciudadanía a la hora de diseñar estas políticas.

Permitir que las mascotas formen parte de la vida pública no resta derechos a nadie; suma convivencia, bienestar y modernidad. Almería tiene la oportunidad de situarse a la vanguardia de una forma de entender el espacio público más inclusiva, más respetuosa y más acorde con la realidad social actual.

Las políticas públicas también se miden por cómo tratan a quienes no tienen voz. Y en ese camino, abrir puertas —y playas— a los animales de compañía es una decisión justa, sensata y necesaria.

TEMAS RELACIONADOS: