Entrevistas

Jorge Molina: "La Agenda 2030 es una proclamación de buenas voluntades sin plan de ejecución"

Rafael M. Martos | Martes 24 de febrero de 2026

El escritor y empresario afincado en Almería Jorge Molina Sanz presentó en el programa El Debate de 7TV Almería su nuevo libro, Agenda 2030, timo o solución, un ensayo en el que analiza los Objetivos de Desarrollo Sostenible desde una perspectiva crítica basada en datos y comparaciones económicas. Durante la entrevista, Molina alternó reflexiones personales, referencias literarias y argumentos técnicos para sostener que el marco internacional impulsado por Naciones Unidas adolece de problemas estructurales de diseño y ejecución.

Identidad y trayectoria personal

El autor se definió como “catalán de nacimiento, andaluz de adopción y meridional por sentimiento”, reivindicando con ironía su identidad híbrida: “Soy charnego y me siento orgulloso de serlo”. Nacido en Tarragona e hijo de un granadino emigrado a Cataluña, explicó que su arraigo en Almería se vincula tanto a su trayectoria vital como a su afinidad cultural con el Mediterráneo.

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Molina recordó su vinculación con el tejido económico andaluz y su formación en dirección de empresas internacionales, así como su experiencia en mercados financieros y asesoría fiscal. Esa trayectoria empresarial, señaló, ha influido en su forma de analizar la Agenda 2030: “Lo primero que haces cuando tienes una idea es comprobar si se sostiene con datos”.

Un libro motivado por la falta de análisis técnico

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El autor afirmó que decidió escribir el libro tras comprobar que la bibliografía existente le resultaba insuficiente: “Los libros que encontré o estaban totalmente a favor o totalmente en contra. Decían ‘esto no me lo creo’, pero no explicaban por qué”. Según explicó, el ensayo incluye 88 gráficos y ocho tablas con datos documentados en notas a pie de página, con el objetivo de que el lector pueda formarse su propio criterio.

“Una cosa es predicar y otra es dar trigo”, resumió al explicar su tesis central. A su juicio, la Agenda 2030 plantea objetivos universalmente compartidos, como erradicar la pobreza o mejorar la educación y la sanidad, pero carece de mecanismos operativos claros: “Tiene que haber un plan de ejecución, determinar quién lo hace, cómo se hace, en cuánto tiempo y cómo se evalúa. Todo eso no existe”.

Crítica al enfoque global y a la estructura institucional

Uno de los argumentos recurrentes del autor es la dificultad de aplicar políticas globales uniformes. “No es lo mismo el Sahel que Centroeuropa. No es lo mismo China que regiones de Asia con pobreza estructural. No puedes hacer un proyecto global si realmente quieres resultados”, afirmó.

En ese sentido, sostuvo que la Agenda 2030 funciona como “una proclamación de buenas voluntades para que nos la creamos”, pero sin concreción operativa. También cuestionó la complejidad organizativa del sistema internacional: “Ocho páginas de siglas. Cuando una organización se vuelve tan compleja, se difuminan responsabilidades y resultados”.

El escritor subrayó además la falta de capacidad ejecutiva de los organismos internacionales: “La ONU se creó para evitar conflictos globales y no ha resuelto ninguno. Sus decisiones son recomendaciones y el Consejo de Seguridad está condicionado por el veto de cinco potencias”.

Datos frente a percepciones sociales

El ensayo utiliza comparaciones estadísticas para cuestionar percepciones extendidas. Molina citó la reducción del trabajo infantil en las últimas décadas y el crecimiento económico de países africanos y asiáticos como ejemplos de tendencias que, a su juicio, contrastan con el discurso predominante.

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“No es cierto que todo vaya a peor”, afirmó, defendiendo que los avances tecnológicos y productivos han permitido aumentar la producción global sin ampliar proporcionalmente los recursos utilizados.

También señaló que determinadas narrativas públicas simplifican fenómenos complejos: “Se toman casos concretos y se generalizan. Eso crea una sensación que los datos no confirman”.

Crítica al enfoque antropogénico y a la cultura normativa

Molina cuestionó lo que denomina la tendencia a responsabilizar al individuo de dinámicas globales: “Se insiste en que el hombre es el culpable, pero muchas decisiones se toman a escala de grandes poderes económicos y políticos donde el ciudadano no tiene capacidad real de influencia”.

Asimismo, advirtió sobre el exceso regulatorio en los sistemas institucionales contemporáneos: “Cuando un país produce tal cantidad de normas que es imposible conocerlas, el resultado es el incumplimiento”.

Tecnología, economía y cambio de época

Durante la entrevista, el autor abordó el impacto de la inteligencia artificial y la automatización. A su juicio, el ritmo de transformación tecnológica actual supera al de etapas anteriores de robotización: “Esto no es una época de cambios, es un cambio de época”.

Molina expresó preocupación por la concentración económica y la posible polarización social futura: “Habrá élites que ganen bien y otros con ingresos mínimos si no se reformula el sistema productivo”.

Balance general de la Agenda 2030

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El autor insistió en que su crítica no se dirige a los objetivos declarados, sino a su implementación: “Optar por un mundo mejor siempre tiene que ser un objetivo. El problema es cómo se hace”.

En su valoración final, defendió que el debate sobre la Agenda 2030 debe basarse en análisis empírico: “He intentado abrir los ojos y, si puedo, ayudar a que otros los abran con datos en la mano”.

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La entrevista concluyó con la recomendación del libro como herramienta para contrastar posiciones en un debate que, según se subrayó en el programa, suele polarizarse entre adhesión y rechazo sin análisis intermedio.

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