El aislamiento de Melilla respecto a la provincia de Almería se ha convertido en el centro de una agria polémica política. El vicepresidente primero y consejero de Turismo de la ciudad autónoma, Miguel Marín, perteneciente al PP, ha lanzado una durísima crítica contra la gestión del Ejecutivo central. El mandatario lamenta que, tras casi cuatro décadas de estabilidad, la conexión marítima con el puerto de Almería haya sufrido un recorte drástico, pasando de una frecuencia diaria a tan solo tres viajes por semana.
La indignación de Marín no solo se centra en la reducción de horarios, sino también en el estado de las embarcaciones destinadas a cubrir esta ruta. En una comparecencia ante los medios, el dirigente popular fue tajante al describir la precariedad del servicio actual. Según sus propias palabras, los buques asignados al contrato de navegación "son barcos propios para trasladar patatas, pero no personas", subrayando que las condiciones actuales no son dignas para el transporte de pasajeros.
El representante del PP ha señalado directamente a la delegada del Gobierno y al entorno del PSOE como responsables de lo que considera un abandono sistemático de las necesidades de la ciudad. Marín sostiene que la gestión socialista ha provocado un retroceso evidente en la conectividad, acusando al equipo de Pedro Sánchez de mantener una actitud de desidia y falta de inversión que se prolonga ya durante ocho años. Para el consejero, la situación actual lejos de estabilizarse ha tomado una deriva preocupante que afecta directamente al día a día de los ciudadanos.
El malestar se extiende también al transporte por aire. El secretario general de los populares melillenses aprovechó para denunciar las recientes cancelaciones de vuelos debido a la nubosidad, un problema que vincula directamente con la carencia de sistemas tecnológicos de aproximación modernos en el aeropuerto. Marín insistió en que la operatividad con nubes bajas es una cuestión de voluntad política y recursos económicos que el Gobierno de España no está dispuesto a afrontar.
Como solución a esta crisis de transportes, desde el ejecutivo melillense se reclama urgentemente la declaración de Obligación de Servicio Público para los trayectos que enlazan con Madrid y Málaga. Esta medida, junto a una necesaria ampliación de la pista de aterrizaje, permitiría blindar unas tarifas máximas que resulten asequibles para los residentes. El vicepresidente concluyó exigiendo al Ejecutivo central que abandone su pasividad y comience a trabajar en soluciones reales para uno de los problemas estructurales más graves que padece la ciudad en su relación con el resto del país y, especialmente, con Almería.
La conectividad marítima entre Almería y la ciudad autónoma de Melilla atraviesa uno de sus momentos más críticos tras las duras declaraciones de Miguel Marín, vicepresidente primero y representante del PP. El dirigente ha denunciado un retroceso histórico en las comunicaciones, lamentando que tras cuatro décadas de servicio diario, la gestión del PSOE y el Gobierno central haya reducido las frecuencias a tan solo tres viajes por semana. Marín fue especialmente tajante al calificar la baja calidad de las embarcaciones actuales, asegurando que los buques asignados al contrato "son barcos propios para trasladar patatas, pero no personas", lo que a su juicio demuestra una falta de respeto hacia los pasajeros que utilizan esta línea regular.
Más allá del transporte marítimo, el malestar se extiende al ámbito aéreo, donde se critica la falta de inversión en sistemas de aproximación modernos para evitar las constantes cancelaciones en vuelos que conectan con la península. El secretario general de los populares melillenses acusa al Ejecutivo de Pedro Sánchez de mantener una actitud de desidia y abandono que ha empeorado la situación en los últimos ocho años. Para revertir este aislamiento, desde el entorno del PP se exige la declaración de Obligación de Servicio Público en las rutas aéreas y una mejora urgente de las condiciones del contrato marítimo con Almería, garantizando así precios razonables y una movilidad digna para los ciudadanos.