Almería

El Padre Cobo desde Jerusalén: "que Dios ilumine a todos los que pueden provocar la violencia para que se desarmen"

Los doce peregrinos almerienses, liderados por el párroco Antonio Cobo, aguardan la reapertura del espacio aéreo en Tierra Santa tras los bombardeos mientras lanzan un mensaje de paz y esperanza a su pueblo

Domingo 01 de marzo de 2026

La expedición de fe que partió desde la provincia de Almería con destino a los lugares más sagrados de la cristiandad se encuentra en estos momentos viviendo una experiencia histórica y sobrecogedora. Los doce vecinos de Cuevas del Almanzora que integran este grupo de veintinueve peregrinos permanecen refugiados en un hotel de Jerusalén tras el estallido del conflicto bélico directo entre Irán e Israel.

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A pesar de la incertidumbre que genera el cierre del espacio aéreo y la cancelación de su vuelo de regreso al Estado español, previsto inicialmente para este domingo 1 de marzo, el sentimiento que impera entre los almerienses no es de miedo, sino de una profunda espiritualidad y compromiso con la paz. El párroco de Cuevas del Almanzora, Antonio Cobo, ha logrado transmitir una calma absoluta a través de un pormenorizado mensaje en el que explica que se encuentran "en un hotel muy bueno en Jerusalén, muy cerca del consulado, muy bien", detallando que su permanencia en el refugio responde a criterios de "tranquilidad y seguridad porque, como sabéis, ha empezado a haber esos bombardeos esta noche entre Irán e Israel".

La jornada del sábado comenzó para los peregrinos de Cuevas del Almanzora con una intensidad emocional difícil de olvidar. Antes de que las sirenas antiaéreas marcaran el ritmo del día, el grupo pudo cumplir uno de los hitos de su viaje. Según relata el propio sacerdote, "hemos podido esta mañana llegar al Santo Sepulcro donde resucitó el Señor y hemos estado cerrando la misa muy temprano, a las siete de la mañana, y volvimos a desayunar aquí al hotel y, gracias a Dios, pues todo muy bien". Fue precisamente tras ese momento de recogimiento cuando la realidad de la guerra se hizo presente en la ciudad santa. "Ya al regreso al desayuno, sobre las ocho, es cuando sonó la alarma y nos aconsejaron pues refugiarnos aquí", explica Cobo, quien asegura que están "en un sitio estupendo, muy bien atendido en todos los sentidos".

Esta situación ha obligado a modificar todos los planes logísticos, confirmando el párroco que "el regreso iba a ser mañana, día uno de marzo, pero el espacio aéreo se ha cerrado y vamos a tener que pues posponer un poco el regreso", una situación que ya está bajo la supervisión de las autoridades diplomáticas del Estado español en la zona.

Desde el búnker del hotel Ambassador, el grupo de Cuevas del Almanzora ha hecho de la oración y la convivencia su mejor defensa. Antonio Cobo, en sus declaraciones directas, ha querido tranquilizar a las familias de Almería subrayando que ya están "en contacto con el consulado de España aquí en Jerusalén y ya ellos tienen nuestros datos y nos van a informar de cómo va a ser el regreso, posiblemente pues pasado mañana o quizá en tres días, no lo sabemos seguro, pero estamos ya muy tranquilos". El sacerdote ha aprovechado su comunicación para reflexionar sobre la contradicción de vivir la violencia en un lugar tan significativo: "Qué bonitas tierras santas, qué santos lugares, qué maravilla Belén, Nazaret, Cafarnaún, Jerusalén, lugares espectaculares, qué gente más buena y qué pena que haya esta violencia". En este sentido, ha lanzado un ruego a sus paisanos almerienses pidiendo que "recemos por la paz, que le pidamos mucho al Señor que haya paz en el mundo, que es tan necesaria, paz en nuestro mismo pueblo, en las familias, pero paz en el mundo".

El vínculo entre la expedición en Tierra Santa y el municipio de Cuevas del Almanzora se mantiene más vivo que nunca gracias a la tecnología y a la preocupación constante de sus vecinos e instituciones. El párroco ha tenido palabras de especial gratitud para el alcalde, Antonio Fernández Liria, "que ha sido el que se ha puesto en contacto con nosotros también", así como para otros miembros de la comunidad local como Diego Bravo o Ana, la directora de Cáritas. Para los doce de Cuevas del Almanzora, este viaje no es solo una ruta turística o religiosa, sino una preparación espiritual para las fechas que se aproximan en la provincia de Almería. "Desde aquí pronto nos veremos, si Dios quiere en Cuevas del Almanzora, que nos queda una gran Semana Santa que celebrar y hemos venido a prepararla, vamos cargados de ilusiones, de proyectos para vivirlo en nuestro pueblo", ha afirmado Cobo con entusiasmo.

La noticia del refugio de los peregrinos ha unido a la comunidad en un sentimiento de solidaridad que trasciende las fronteras. En el búnker, entre ecos de explosiones lejanas y el sonido de las alarmas, los almerienses han llegado a cantar para mantener la moral alta, recordando sus raíces mientras esperan que el cielo sobre Jerusalén vuelva a ser seguro.

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El mensaje final del párroco de Cuevas del Almanzora es un llamamiento a la unidad y a la cordura internacional: "Que Dios ilumine a los gobernantes, que Dios ilumine a todos los que pueden provocar la violencia para que se desarmen y armen pues los colegios, armen, pues que todo el mundo tenga una casa digna, un buen trabajo y haya muy buena educación en los países y nos queramos y nos respetemos mucho". Con esta esperanza de concordia, los doce peregrinos confían en que el consulado agilice su salida para aterrizar cuanto antes en suelo español y compartir en Almería la experiencia de haber rezado por la paz en el epicentro de la tormenta.

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