El Auditorio Maestro Padilla se transformó en un espacio mágico la noche del viernes, cuando el aclamado guitarrista Vicente Amigo presentó su recital en el marco de la gira ‘Andenes del tiempo’. Conocido mundialmente como uno de los mejores exponentes de la guitarra flamenca, Amigo ofreció una actuación que dejó huella en el corazón de los asistentes.
Bajo un haz de luz que lo iluminaba, Vicente Amigo apareció en el escenario con su guitarra, creando un ambiente íntimo y casi confesional. Desde el primer acorde, el silencio previo se convirtió en una emoción palpable, donde el tiempo pareció detenerse y las notas musicales comenzaron a fluir.
Nacido en Guadalcanal y criado en Córdoba, Vicente ha hecho de su instrumento no solo una herramienta artística, sino también una forma de vida. Su técnica refinada y elegante reafirmaron su estatus como maestro contemporáneo del flamenco. Cada interpretación estuvo marcada por su característico estilo: un trémolo perfecto y una mano derecha que alterna entre la suavidad y la intensidad, entregando una narrativa única a cada pieza.
La velada comenzó con un solo de guitarra que rápidamente dio paso a su quinteto: Añil Fernández, Popo, Paquito Fernández y los hermanos Makarines. Juntos, crearon un repertorio diverso que exploró diferentes matices sonoros y emocionales.
El espectáculo se centró exclusivamente en lo esencial: la música flamenca. Sin distracciones visuales ni adornos innecesarios en la iluminación, todos los ojos estaban fijos en Vicente Amigo mientras interpretaba sus obras. El público disfrutó de cada momento, interrumpiendo el silencio solo con vítores y aplausos tras cada tema.
La apertura con ‘Tangos del arco bajo’ estableció un diálogo musical vibrante. A medida que avanzaba el recital, piezas como ‘Autorretrato’ revelaron la introspección del maestro. La melodía floreció con ‘Estación primavera’, mientras que ‘Corcovado’ introdujo un toque brasileño que fue inmediatamente adaptado al sello flamenco característico de Amigo.
‘Plaza de Cabildo’, una soleá profunda y conmovedora, destacó por su expresividad casi mística. La emotividad continuó con ‘Manuela’ y culminó en ‘Andenes del tiempo’, donde se reflejó la esencia creativa actual del artista: un flamenco abierto al mundo pero siempre arraigado a sus tradiciones. Temas como ‘El pocito’ y ‘Bolero a los padres’ intensificaron el tono evocador de la noche, siendo este último especialmente conmovedor.
La entrega del público fue tal que Vicente Amigo regresó al escenario para ofrecer dos bises llenos de ritmo: ‘Réquiem’ y ‘Roma’. Esta última pieza cerró una actuación que duró más de hora y media y dejó a todos con ganas de más.
A lo largo del recital, Vicente también se tomó un momento para saludar a figuras presentes como Tomatito y Juan Carmona 'El Camborio', destacando así la camaradería entre maestros del flamenco. Este evento fue parte de la programación cultural organizada por el Área de Cultura local junto a Manantial de Música.
A medida que finalizaba el concierto, la ovación resonó en todo el auditorio; Vicente Amigo demostró una vez más que su arte es atemporal. En Almería, donde la guitarra tiene un lugar especial, su actuación fue un recordatorio poderoso: cuando la música resuena así, el tiempo no pasa; simplemente permanece.