Vivir en un entorno privilegiado de la provincia de tiene innumerables ventajas, pero también acarrea severos inconvenientes cuando las infraestructuras no acompañan a las necesidades de la población residente. Esta es la principal conclusión expuesta por Graciela Estraviz y José Francisco Cano, portavoces de la coordinadora que agrupa a doce asociaciones vecinales y al colectivo ambientalista Amigos del Parque en la zona costera del municipio de Níjar. Durante una extensa entrevista concedida al medio 7TV Almeria, los representantes ciudadanos han desgranado la compleja realidad de unas localidades muy pequeñas que sufren los embates de la España vaciada durante el invierno y el colapso total de sus capacidades en la época veraniega.
La agrupación, constituida hace unos dos años, nació precisamente para hacer frente común ante estos desafíos y exigir a las administraciones públicas soluciones concretas que garanticen una calidad de vida digna durante todo el año.
Uno de los asuntos que mayor preocupación genera en la actualidad es la proliferación de a escasos metros de los núcleos urbanos. Los vecinos relatan que estas embarcaciones utilizan calas como San Pedro o el Bergantín, no solo para refugiarse del temporal, sino para llevar a cabo la entrega de personas o de drogas. Aunque han querido dejar claro que hasta el momento no se ha producido ningún encontronazo violento con los tripulantes, consideran que es una coyuntura inaceptable.
En palabras de los portavoces, "lo que no nos parece normal a los vecinos es que se normalice una situación así, es decir, que embarcaciones que pertenecen a bandas de delincuencia organizada estén en nuestro entorno, nos parece algo inadmisible". A pesar de que constatan la presencia y la labor continua de la patrullera de la revisando el litoral, solicitan a las autoridades que se dote a los agentes de "más recursos y mejor equipamiento" para evitar que la presión policial ejercida en otras zonas del Estado español acabe trasladando el problema de forma permanente a esta franja litoral.
Este trasiego ilícito tiene, además, un impacto ecológico directo, ya que las mafias abandonan garrafas de combustible en el mar que acaban en las playas, obligando a los propios vecinos, senderistas y clubes de buceo a recogerlas de forma voluntaria para llevarlas a las zonas de reciclaje.
En el ámbito económico y medioambiental, la coordinadora rechaza de plano las políticas de turismo masivo y aboga por un enfoque sostenible que preserve la riqueza natural del entorno. Los residentes advierten que no se puede ni se debe reproducir el modelo de grandes ciudades vacacionales en este espacio protegido.
Para ello, proponen ampliar las restricciones de tráfico rodado que ya funcionan con éxito mediante autobuses lanzadera en playas como Genoveses y Mónsul a otras áreas muy concurridas, como el Playazo o Cala del Plomo. Demandan, asimismo, un incremento de agentes de medio ambiente que controlen los picos de visitas para evitar el expolio de la flora y la fauna local.
Vinculado a esta saturación, denuncian el descontrol en el estacionamiento de autocaravanas. Aseguran que en enclaves como el Playazo se ha montado un auténtico "camping" permanente, instando tanto a la dirección del parque como al consistorio de a que regulen y controlen de manera estricta el cumplimiento de las normas, ya que este tipo de turismo aporta escasa riqueza económica y genera una gran presión sobre el territorio.
La deficiencia estructural de los servicios básicos es otro de los pilares de la protesta vecinal. Los residentes sufren cortes de luz constantes ante la más mínima racha de viento, a lo que se suman averías recurrentes en la telefonía, la televisión, la red de alcantarillado y el suministro de agua. Las conexiones viarias no escapan a esta precariedad, contando con un transporte público que tildan de "tercermundista", con escasas frecuencias para conectar las pedanías costeras con núcleos mayores como Campohermoso, San Isidro, el centro de o la propia Villa de Níjar.
En materia sanitaria, la situación llega a ser crítica. En núcleos como Rodalquilar, el médico acude apenas una vez a la semana durante dos horas, dejando desamparadas a personas dependientes y sin recursos para desplazarse. En Las Negras, la atención se ha reducido a una sola mañana semanal. No obstante, celebran como un pequeño avance que la amplia zona que abarca desde Los Escullos hasta El Nazareno, incluyendo San José, el Pozo de los Frailes o la Isleta del Moro, haya pasado recientemente de tener un solo equipo médico a disponer de dos.
Finalmente, en el terreno educativo, aunque el transporte para la educación básica funciona adecuadamente, el gran problema radica en la ausencia de un centro de educación secundaria. La falta de un instituto en la zona del parque obliga a los adolescentes a realizar largos trayectos diarios por carreteras complicadas hacia otras poblaciones, convirtiéndose esta en una de las reivindicaciones históricas más apremiantes para fijar a la población y garantizar el futuro de estos núcleos almerienses.