Solo hace falta visualizar los medios de comunicación social y las redes sociales para darnos cuenta o percibir por los sentires del corazón, que todo lo concerniente a los cortejos procesionales de la Semana Santa han alcanzado un intensidad y extensión que ni en los mejores momentos del barroco y, posteriormente, antes del Concilio Vaticano II, que sufrieron una diáspora del falso progresismo, se recuerda por parte de los mayores que nos precedieron en este camino o peregrinar hacia el Misterio de la Fe.
Ahora estamos centrados en torno a las Hermandades y Cofradías de penitencia, pero que durante todo el año se está produciendo los mismos efectos cuantitativos y cualitativos en las Hermandades de gloria, patronales y sacramentales. Es como si hubiésemos recuperado ese tiempo pretérito en blanco y negro de los años cuarenta en el que el fervor y la devoción a las imágenes sagradas se vivía con unción ascética, no solo en el interior de los templos, sino a pie de calle, sin miedo a nada ni a nadie.
Este comentario sucinto viene a colación del hecho de haber recibido un WhatsApp en el que se nos informaba que, atendiendo a las numerosas solicitudes para participar en la Estación de Penitencia de un día señalado en la Semana Santa, el cuerpo de acólitos se encuentra completo, estableciéndose una lista de espera de solicitantes. Esta lista de aspirantes, nos informaba se mantendría activada de cara a las demás intervenciones corporativas en cultos litúrgicos, conforme a las Reglas de la Hermandad, se suelen realizar durante el ejercicio pastoral cofrade y se produjesen vacantes.
De igual forma, el comunicado nos seguía indicando, que, en relación con las insignias, cruces o cirios, desde quien ejercer de diputado mayor iría contactando con los hermanos cofrades según orden de antigüedad y se vayan produciendo puestos libres durante estos días de recogida de los hábitos penitenciales que suelen guardarse por un elevado número de cofrades en la propia sede social o canónica de la Cofradía.
Incluso, se ha dado la circunstancia que Hermandades que habían abierto el periodo para conseguir la papeleta de sitio que autoriza al cofrade o devoto a salir con la Hermandad, en tres días escasos han dado por finalizada esta acción organizacional y funcional de haberse concluido, al agotarse las posibilidades de poder acompañar con equipo pasionista a la Cofradía, cuestión que no impide el acompañamiento en armonía tras el último paso de cortejo o a lo largo de todo el recorrido, teniendo en cuenta las singularidades del tránsito por la carrera oficial.
No es menos cierto, que el número de personas interesadas espiritualmente por acercarse a la Iglesia a través de la veneración de las imágenes sagradas de las Hermandades y Cofradías es cada día mayor, siendo su reflejo en el número de personas que asisten a los actos que se organizan, tanto litúrgicos como cívico-religiosos, que están suponiendo, no solo mantener la llama viva de la Pasión, Muerte y Resurrección de Jesucristo, sino el transmitir a través del testimonio pública la obra salvífica de Dios.
Con el deseo, que este caminar esperanzador del piadoso catolicismo en comunión eclesial siga creciendo como instrumento de apostolado, sin tibiezas espirituales, conforme al Evangelio y la Tradición en el marco social del conjunto de la sociedad civil, en donde nos desenvolvemos de forma habitual. Paz y Bien.