Almería

Almería recupera la pureza de su aire tras un intenso episodio de calima sahariana

​Las concentraciones de partículas PM10 superaron los límites de la Unión Europea en puntos como la capital, El Ejido, Benahadux y Carboneras durante varias jornadas de alerta sanitaria

Ana Rodríguez | Sábado 07 de marzo de 2026
​La provincia de Almería ha logrado recuperar este sábado una calidad del aire óptima tras haber atravesado una semana marcada por la densa intrusión de polvo mineral procedente del desierto del Sáhara. Este fenómeno meteorológico, que tiñó el horizonte de tonos anaranjados y redujo sensiblemente la visibilidad, obligó a activar alertas para la población más vulnerable debido al notable incremento de partículas en suspensión. Aunque la situación ha remitido hoy, dejando un Índice de Calidad del Aire en valores excelentes, los registros alcanzados entre el miércoles y el jueves pusieron de manifiesto la exposición de la provincia a estos eventos climáticos extremos.
El episodio comenzó a agravarse el pasado miércoles, 4 de marzo, cuando una masa de aire africano se asentó sobre la geografía almeriense. Las estaciones de medición detectaron concentraciones de partículas PM10 que alcanzaron los 116 microgramos por metro cúbico en municipios como El Ejido y la propia capital, una cifra que duplica el límite diario de 50 microgramos establecido por la normativa de la Unión Europea. Otros puntos de la provincia también sufrieron el impacto de esta nube de polvo, registrándose 76 microgramos en Benahadux, mientras que en Carboneras y Bédar los valores se situaron en 38 y 33 microgramos respectivamente, afectando a la salud respiratoria de grupos de riesgo como ancianos, niños y personas con patologías crónicas.
​La situación alcanzó su punto crítico durante la jornada del jueves, 5 de marzo, desplazándose el núcleo de mayor contaminación hacia el Levante almeriense. En ese momento, la ciudad de Almería marcó 98 microgramos por metro cúbico de PM10, seguida muy de cerca por los 92 registrados en Bédar, los 86 de Carboneras y los 84 de Benahadux.
Por el contrario, en el Poniente, El Ejido comenzó a experimentar una notable mejoría con una caída de los niveles hasta los 29 microgramos. Ante estos datos, las recomendaciones sanitarias se centraron en el cierre de ventanas, la limitación del ejercicio físico al aire libre y la precaución ante posibles lluvias de barro que finalmente no llegaron a materializarse con severidad.
A partir del viernes, 6 de marzo, la atmósfera inició un proceso de limpieza natural con el descenso de las mediciones a parámetros de normalidad, consolidando hoy sábado una situación de bienestar ambiental. A última hora de la tarde, el índice de calidad en la capital se situaba en un valor de 31, considerado bueno, con vientos suaves y una humedad que han ayudado a dispersar los últimos residuos del polvo sahariano. Las previsiones para los próximos días en el Estado español apuntan a una estabilidad climática que mantendrá el aire limpio en la provincia, con temperaturas que oscilarán entre los 11 y los 16 grados.
A pesar de estos episodios puntuales, la provincia de Almería sigue manteniendo históricamente uno de los expedientes de pureza de aire más destacados gracias a su configuración costera. No obstante, el actual escenario de cambio climático está provocando una mayor frecuencia de estas intrusiones desérticas, lo que supone un reto añadido no solo para la salud pública, sino también para el sector agrícola. El depósito de este polvo mineral sobre las cubiertas de los invernaderos puede llegar a comprometer la entrada de luz y, por ende, la productividad de los cultivos.
​La Junta de Andalucía, a través de sus redes de monitoreo situadas en puntos estratégicos como el Puerto de Almería y Carboneras, mantiene un seguimiento constante de estos niveles contaminantes. Durante el mes de enero de este mismo año, ya se habían registrado picos de alerta en zonas industriales, lo que refuerza la necesidad de contar con sistemas de información en tiempo real para la ciudadanía. Los expertos insisten en la importancia de seguir las recomendaciones oficiales y utilizar medidas de protección en exteriores cuando el desierto africano decida, una vez más, cruzar el mar para cubrir el cielo almeriense.

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