Opinión

Las manos del 8M

José María Martín | Lunes 09 de marzo de 2026

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Las mujeres que trabajan en el manipulado de frutas y hortalizas de Almería son uno de los referentes más claros que tenemos en la provincia de lo que significa el feminismo, que no es otra cosa que defender derechos e igualdad.

Estas trabajadoras, que son un pilar fundamental del principal motor de la economía almeriense, piden cosas que a la patronal del sector deben parecerle tan ‘extravagantes’ como una subida salarial que esté por encima del salario mínimo interprofesional y la reducción de su jornada laboral de 48 a 46 horas, con la idea de situarla algún día en las 40 horas semanales, tal y como marca el Estatuto de los Trabajadores.

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Este conflicto laboral, que sale a la luz cada vez que tienen que negociar un nuevo convenio, debería sonrojarnos a todos, fundamentalmente porque su origen tiene mucho que ver con una realidad que, a día de hoy, todavía cuesta entender: que las mujeres, al igual que los hombres, deben tener salarios y condiciones laborales dignas.

En este asunto, al igual que en otros muy similares, no hemos visto ningún interés y mucho menos un apoyo explícito a su lucha por parte del Partido Popular o de Vox, tan dados siempre a darse golpes de pecho en defensa de nuestro campo.

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Cuesta trabajo entender que les importen tan poco las manos que hacen posible que unos productos de primerísima calidad como los nuestros lleguen en condiciones impecables al resto de España y Europa.


Pues bien, defender la igualdad también va de esto y conviene recordarlo cuando alguien se pone detrás de una pancarta del 8M.

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También conviene comprender que quien negocia con la ultraderecha y la blanquea, como está haciendo el Partido Popular, termina compartiendo la banalización de la violencia machista y los postulados negacionistas que tanto daño están haciendo a nuestra sociedad.

Las redes se han convertido en el principal espacio donde proliferan esos referentes del ‘machirulismo’, donde cada día se vierten toneladas de odio y acoso contra las mujeres por el solo hecho de serlas, desplegando una estrategia perfectamente orquestada que vulnera los principios básicos de la igualdad y la libertad.

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Este 8 de marzo nos apremia a pasar a la acción, a ser más activistas que nunca en la lucha contra la violencia machista, en la defensa de la igualdad y de los derechos laborales de las mujeres. Cada palabra, cada gesto cuenta para seguir transformando una sociedad que necesita urgentemente pensar más en femenino.

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