La Consejería de Universidad, Investigación e Innovación ha respaldado un innovador proyecto liderado por el equipo de I+D Biopren (Bioproductos e Ingeniería de Procesos) de la Universidad de Córdoba, en colaboración con la Universidad Tecnológica de Chalmers, en Suecia. Este trabajo ha dado lugar a un vendaje que presenta propiedades antibacterianas y antisépticas, elaborado a partir de nanofibras de celulosa extraídas de paja de trigo y fracciones de un hongo asiático.
Los ensayos realizados en laboratorio han demostrado que este nuevo material no solo acelera el proceso de cicatrización, sino que también tiene una notable capacidad para absorber los líquidos generados por las heridas, además de combatir bacterias comunes asociadas a infecciones cutáneas. A diferencia de muchos vendajes avanzados que se producen con celulosas convencionales o plásticos, lo que genera un impacto ambiental significativo, este desarrollo busca reducir tanto el tiempo como los costos asociados a su producción.
El proyecto también se centra en revalorizar la biomasa residual del hongo Ganoderma lucidum, conocido popularmente como ‘reishi’ o ‘lingzhi’, utilizado tradicionalmente en la medicina asiática. Las aplicaciones médicas habituales del hongo suelen requerir esporas o cuerpos fructíferos, partes que aparecen al final del cultivo y requieren procesos costosos y prolongados para su obtención. En cambio, los investigadores han optado por utilizar el micelio (las raíces del hongo) y los exopolisacáridos (macromoléculas generadas durante su crecimiento), lo que permite obtener agentes bioactivos en etapas más tempranas.
Esther Rincón, investigadora principal del estudio, explica: «Nos preguntamos qué pasaría si dábamos un paso atrás y utilizábamos el hongo sin purificar. El resultado fue un método que requiere un menor tiempo de producción y procesos más simples». Esta estrategia no solo optimiza recursos, sino que también reduce costos sin comprometer la eficacia del material.
Los investigadores llevaron a cabo diversas pruebas comparando esponjas enriquecidas con micelio, otras con exopolisacáridos purificados y una combinación de ambas. Tras someter las mezclas a un proceso de liofilización para obtener esponjas altamente porosas, se logró desarrollar un material con más del 99% de porosidad y una capacidad asombrosa para retener hasta un 9.200% de su peso en agua. Esto significa que el material puede absorber hasta 92 veces su peso seco.
Además, el vendaje demuestra una estabilidad estructural incluso bajo condiciones húmedas, lo cual es crucial para su uso práctico en situaciones cotidianas. Eduardo Espinosa, coautor del estudio, subraya que este nuevo material supera significativamente a los apósitos convencionales hechos de poliuretano.
El equipo también realizó pruebas biológicas para evaluar la compatibilidad del material con tejidos humanos. Los resultados mostraron una alta viabilidad celular al entrar en contacto con sangre y eficacia frente a Staphylococcus aureus, una bacteria común en infecciones cutáneas.
De cara al futuro, los investigadores planean explorar nuevas técnicas para fabricar estos vendajes mediante bioimpresión y estudiar otras posibles aplicaciones biomédicas, como la liberación controlada de medicamentos o el tratamiento específico de diferentes tipos de heridas. Este trabajo forma parte del proyecto HIDROM3D, enfocado en desarrollar hidrogeles funcionales basados en biología para su aplicación en el sector biomédico.
| Cifra | Descripción |
|---|---|
| 99% | Porosidad del material |
| 9.200% | Capacidad de absorción (peso en agua) |
| 92 veces | Ganancia de peso seco |
| 400% | Absorción de líquido segregado por heridas |