Al hablar de Trump uno tiene la tentación de hacer juegos de palabras, caricaturas o esperpentos. Voy a tratar de no hacerlo, centrarme e ir deconstruyendo el personaje real en estas pocas líneas. Es lo que demandan mis lectores (amigos y familiares con los que comparto el enlace y que luego persigo para intercambiar opiniones sobre mis opiniones escritas).Vamos a ello.
No caigamos en la “Trumpa” (¿lo veis? Es complicado) de hacerlo sin entender su vertiente internacional: Bolsonaro, Milei, Kast, Orbán y Meloni (esta última con una personalidad y deriva diferente al resto), un sarpullido internacional ultraliberal y autoritario que le salió al mundo como reacción al wokismo.
Soluciones ultrasencillas frente a una alambicada forma de ver la sociedad presente y futura que proponía el wokismo. Para este movimiento hacía falta fe y disciplina, y nos prometía ser mejores personas. Muchas de sus reivindicaciones eran necesarias y algunas vendrían para quedarse; otras o llegaron demasiado pronto o la vanguardia no supo explicarlas bien.
Cuando a la gente corriente (The People, que decían los Beatles) le inquieta algo —okupación, denuncias falsas, delincuencia, emigración…—, lo que no resulta correcto, si quieres ganártelos, es obviarlo, decir que no existe o que es irreal. Los políticos pueden priorizar los retos, pero no abandonarlos, ya que estos terminarán en cestos ajenos.
Así ha ocurrido: este movimiento ultraliberal ha capitalizado estos retos actuales, mientras que la izquierda miraba a 2030. Y los han “solucionado” como a ellos les conviene y explicado de forma muy sencilla. En matemáticas necesitamos de la sencillez para adentrarnos en profundidades. No sé si detrás de Bannon hay matemáticos, pero optaron por eslóganes sencillos para abordarlos.
Todos estos líderes de ultraderecha, entre los que incluyo a "Obascal", con un tufo a seguidismo Trumpista. Extremo que nos quedó meridiano cuando Trump jugó con los aranceles, hasta ese momento subir aranceles era lo peor de lo peor, pero propuesta esta subida por Trump suena entonces a canto angelical.
Recuerdo que incluso VOX llegó a llevar al parlamento una ley que facilitara el uso de las armas de fuego, tan necesaria en la España de las navajas de Albacete. Desde entonces me tiene en vilo a ver cuando VOX lleva una propuesta de ley que permita disparar a los sioux, si estos rodean una caravana de colonos al oeste del pecos
Mientras el progresismo complicaba el mensaje y seguía pidiendo fe y disciplina, fe y disciplina que duran lo que una oración bienintencionada, el rezo del domingo o los buenos propósitos de fin de año.
Y ahí están, alimentados de los errores ajenos y con algún acierto. Mientras, los de la Agenda 2030 estábamos por muros, versión moderna del “No pasarán” (en 1939 se hizo famosa la copla de Celia Gámez en el recién tomado Madrid franquista: “¡Ya hemos pasao!, decimos los facciosos / ¡Ya hemos pasao!, gritamos los rebeldes / ¡Ya hemos pasao!, y estamos en el Prado”), sin agarrar por la cornamenta los problemas reales y proponiendo postureos y resolución de problemas que, al menos, el ciudadano no los observa como primarios.
No me olvido de Trump, como para olvidarse: secuestra a Maduro, un dictador, y como reacción frontal defendemos a la dictadura venezolana; o, junto con Israel, bombardea Irán y, otra vez, como reacción a Trump, defendemos una teocracia fascista. Ahondando en el descrédito y cayendo en la "Trumpa" de Trump. Ahora volverá a ocurrir: vendrá la épica defensa de Cuba, otra dictadura, como reacción a la asfixia de Trump a la Isla.
¿Se puede ser anti-Trumpista sin hacer el ridículo? Creo que sí: basta con denunciar a los criminales, aunque estos sean víctimas geopolíticas de Trump. Lo agradecerán la coherencia y la ciudadanía de esos países, que ven en estos ataques de Trump la única esperanza de libertad que han tenido en los últimos cincuenta años.
Esto no quita ver con recelo los movimientos bélicos unilaterales de Trump, y, si es posible, hacerlo junto con los socios europeos, y no hacer experimentos patrios que nos puedan dejar solos, a merced de los listos de la clase. Listos y brutotes