Los trastornos musculoesqueléticos (TME) se han convertido en una de las dolencias laborales más frecuentes, representando el mayor porcentaje de enfermedades profesionales que se declaran en el ámbito laboral. En Europa, afectan a millones de trabajadores y generan un coste significativo para las empresas, alcanzando miles de millones de euros.
Estos trastornos impactan diversas áreas del cuerpo, incluyendo la espalda, el cuello, los hombros y las extremidades superiores e inferiores. Las afecciones pueden variar desde molestias leves hasta condiciones más graves que requieren baja laboral o tratamiento médico. En situaciones crónicas, los TME pueden llevar incluso a la discapacidad y a la necesidad de abandonar el trabajo.
La mayoría de los TME se desarrollan gradualmente y no suelen tener una única causa. Diversos factores de riesgo interactúan, entre ellos aspectos físicos, organizacionales y psicosociales.
Los factores físicos y biomecánicos incluyen:
A su vez, los factores organizacionales y psicosociales abarcan:
Para mitigar los efectos de los TME, es crucial que los empleadores implementen una combinación de medidas:
A nivel legislativo europeo, los riesgos asociados a los TME están regulados por varias directivas que buscan proteger la salud laboral. Esto incluye normativas sobre manipulación manual, uso de pantallas y prevención contra vibraciones.
A partir del año 2024 hasta 2028 se implementará la nueva Estrategia Andaluza de Seguridad y Salud en el Trabajo, alineada con estrategias nacionales y europeas para mejorar las condiciones laborales en Andalucía.
Desde junio de 2012, el Laboratorio-Observatorio de Enfermedades Profesionales (LADEP), junto con instituciones como la Universidad de Huelva y sindicatos andaluces, ha desarrollado guías prácticas para prevenir lesiones musculoesqueléticas en sectores clave como el conservero. Este esfuerzo es vital dado que Andalucía es líder nacional en producción agrícola, especialmente en naranjas y fresas.
Diversas comunidades autónomas también han elaborado guías similares para abordar este problema creciente. Por ejemplo, se puede consultar la Guía técnica para la prevención de trastornos musculoesqueléticos del sector conservero en La Rioja (pdf).