Opinión

Cara de socialista

Rafael M. Martos | Jueves 19 de marzo de 2026

A este paso, en esta esquina del mapa donde el sol no solo calienta sino que a veces parece que nos nubla el juicio, vamos a tener que repartir manuales de historia básica a la entrada del Hospital de las Cinco Llagas. Lo digo por Manuel Gavira, portavoz de Vox en el Parlamento de Andalucía, que el otro día decidió marcarse una "gracieta" dialéctica de esas que, por desgracia, ya no sorprenden a nadie, pero que ofenden por su ignorancia supina.

Resulta que al señor Gavira se le ha ocurrido decir que a Juanma Moreno Bonilla, presidente de la Junta de Andalucía, se le está poniendo "cara de socialista" a cuenta de la "corrupción" que atribuye al PP. Y para rematar el chiste sin gracia, ha bautizado la investigación judicial sobre las compras de material sanitario en la Diputación como el "Caso Almería".

Mire, señor Gavira, vamos a ponernos serios. En esta provincia, el Caso Almería no es un eslogan de campaña ni una muletilla para sus redes sociales. El Caso Almería es una herida abierta que sangra desde mayo de 1981, cuando tres jóvenes —Luis Cobo, Juan Mañas y Luis Montero— fueron torturados y asesinados por miembros de la Guardia Civil tras ser confundidos con etarras. Sus cuerpos aparecieron calcinados en un barranco de Gérgal. Usar ese nombre para referirse a unas presuntas mordidas en la compra de mascarillas —que ya tiene nombre propio, el "caso mascarillas" vinculado a la Diputación de Almería— es de una desfachatez histórica que solo se explica desde el ADN de una ultraderecha que, o desconoce la memoria de su tierra, o directamente la desprecia.

[publicidad:922]

Pero hablemos de caras. Dice usted que el PP tiene cara de PSOE, aunque ojo, ya andan pidiendo asientos en los gobiernos de Extremadura, Aragón y Castilla y León... socialistas todos ellos, claro. Es curioso, porque mientras usted se desahoga en el estrado, a su propio partido le están saliendo unas facciones que recuerdan sospechosamente a los peores vicios del bipartidismo que tanto dicen odiar.

Precisamente ayer, Juan García-Gallardo, quien fuera vicepresidente de la Junta de Castilla y León y estandarte del partido, ha decidido tirar de la manta. Y lo que cuenta no es precisamente una oda a la transparencia. García-Gallardo ha denunciado un entramado de empresas —el famoso "parapartido"— a través del cual el dinero público que recibe Vox acaba presuntamente en los bolsillos de Santiago Abascal y su entorno más íntimo. Según el exvicepresidente, la mujer de Abascal, Lidia Bedman, habría percibido ingresos a través de proveedores del partido, en una auténtica economía circular.

[publicidad:922]

Parece que el "exterminador" de chiringuitos, como le gusta posar al caudillo de Amurrio, lo que estaba haciendo era montar el suyo propio con la Fundación Disenso como telón de fondo. ¿A quién se le está poniendo cara de socialista ahora, señor Gavira? Porque eso de confundir la caja del partido con la cuenta corriente familiar es un clásico que creíamos patrimonio exclusivo de otros, pero que en Vox están perfeccionando con un estilo muy particular.

Lo más fascinante de esta "pinza" en el Parlamento de Andalucía es ver cómo Vox y el PSOE caminan de la mano en su afán por desgastar al Gobierno de Andalucía. Se han vuelto inseparables en la crítica, incapaces de distinguir entre la gestión y la rabieta. No ni una sola ocasión en la que Vox muestre aproximación al PP, cuando ambos debería coincidir en más de un asunto, pero no, de lo que se trata -basta ver los plenos- es de ir a la yugular de Moreno Bonilla siempre, sin una mano tendida al entendimiento de dos partidos que comparte tanto como el PSOE puede compartir con Izquierda Unida.

Es tierno, de verdad. Si el PP es igual que el PSOE, como usted pregona, ¿cómo piensa explicarle a sus votantes que, cuando llegue el momento de tocar poder en el Estado o en cualquier otra institución, se sentará a pactar con ellos? Si tienen la misma cara, ¿será que usted también se está mirando en ese espejo? ¿dejará Vox si pacta con el PP en la próxima legislatura? Sería lo sensato, porque si a Moreno Bonilla se le pone cara de socialista, es lo que toca.

En Almería no estamos para juegos de palabras macabros. Guarde el respeto al verdadero Caso Almería y, de paso, lávese la cara antes de hablar de la de los demás. No vaya a ser que el espejo le devuelva el reflejo de lo que tanto critica.

TEMAS RELACIONADOS: