El Gobierno de la Junta de Andalucía ha alzado la voz este viernes desde el municipio de Huércal-Overa para blindar la llegada de recursos hídricos a la provincia. El consejero de Agricultura, Pesca, Agua y Desarrollo Rural, Ramón Fernández-Pacheco, ha aprovechado un encuentro con las comunidades de regantes del Levante y el Almanzora para rechazar de forma tajante cualquier intento de reducir los caudales del trasvase Tajo-Segura. Según ha advertido el representante autonómico, no existe justificación técnica para plantear recortes en un momento en el que la disponibilidad de recursos es favorable, subrayando que esta infraestructura es una pieza "clave" e irrenunciable para el sustento de las explotaciones agrícolas de la zona.
La defensa de los trasvases ha sido el eje central de una jornada en la que se ha puesto en valor la reciente recuperación de la conexión Negratín-Almanzora. Tras un lustro de inactividad, este trasvase vuelve a inyectar agua a los cultivos de la comarca, un hito que, según el consejero, solo ha sido posible gracias a la existencia de infraestructuras estratégicas como el pantano de Cuevas del Almanzora. Fernández-Pacheco ha insistido en que el modelo hídrico para Almería debe basarse necesariamente en la solidaridad entre cuencas y en una red de instalaciones que garantice el transporte del agua allí donde es productiva, evitando que la incertidumbre política lastre el futuro del campo almeriense.
Ante la situación de inestabilidad normativa, desde la administración andaluza se ha reclamado la firma de un gran pacto a nivel del Estado español que ofrezca seguridad jurídica y planificación a largo plazo. El consejero ha enfatizado que la gestión del agua no puede depender de decisiones coyunturales, sino que requiere una estrategia que se anticipe a los ciclos de escasez. En sus declaraciones, ha recordado que el tiempo corre en contra de la administración y que cada jornada que pasa es "un día menos para la próxima sequía", lo que obliga a las instituciones a actuar con celeridad en la ejecución de obras pendientes y en la modernización de los sistemas actuales.
En cuanto al balance de gestión en la provincia de Almería, la Junta de Andalucía ha detallado un esfuerzo inversor que supera los 183 millones de euros desde el año 2019, repartidos en 41 actuaciones de calado. A esta cifra se añaden otros 100 millones de euros correspondientes a contratos de obras ya firmados en lo que va de legislatura. Para el presente ejercicio de 2026, las cuentas autonómicas reservan una partida específica de 51 millones de euros destinada a proyectos de agua, a los que se suman 16 millones adicionales para la actualización de los sistemas de regadío, consolidando a la provincia como una prioridad en la agenda hídrica del ejecutivo.
La estrategia para garantizar la soberanía hídrica en el campo almeriense incluye también una apuesta decidida por los recursos no convencionales. El consejero ha destacado planes como el PARRA, dotado con 165 millones de euros, cuyo objetivo es la construcción de tratamientos terciarios y conducciones para aprovechar el agua regenerada procedente de las depuradoras. Además, se han puesto en marcha convocatorias de ayudas por valor de 12 millones de euros para la creación de balsas de riego y el Plan Regadía, que movilizará 140 millones de euros para optimizar el uso del agua en las explotaciones, buscando reducir la dependencia exclusiva de las lluvias y los trasvases.
Este despliegue de inversiones y la firme postura política en Huércal-Overa buscan ofrecer un horizonte de estabilidad a miles de familias que dependen directamente de la agricultura en el norte y el levante de la provincia. La Junta de Andalucía reitera así que el mantenimiento de las transferencias de agua desde otras cuencas es compatible con la inversión en tecnología y desalación, formando un sistema mixto que proteja a Almería de las restricciones y garantice su competitividad como despensa de Europa.