Capital

El espíritu de Sabina conquista el Auditorio de Almería

La formación ‘500 noches’ celebra una década de trayectoria con un emotivo recorrido musical por el cancionero del ubetense

Sábado 21 de marzo de 2026

La ciudad de Almería vibró anoche en una cita cargada de nostalgia y calidad musical que sirvió para recordar que, aunque Joaquín Sabina se haya retirado de los focos, su obra permanece más viva que nunca. El Auditorio Municipal Maestro Padilla se convirtió en el escenario de un homenaje de altura protagonizado por la banda ‘500 noches’, que liderada por la voz de Darío Luis, demostró por qué se han consolidado como el referente indiscutible a la hora de interpretar el repertorio del flaco de Úbeda.

Este espectáculo, integrado en la oferta cultural diseñada por el Ayuntamiento de Almería, no fue una simple sucesión de versiones. Tras diez años de camino, más de 300 conciertos a sus espaldas y el respaldo de 750.000 espectadores, el grupo ha logrado imprimir un sello de identidad propio a las composiciones sabinianas. La clave reside en la garganta de Darío Luis, que evita la imitación mimética para apostar por una evocación emocional, respetando la esencia pero aportando una frescura que conecta con el público actual.

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La velada, producida a nivel local por DGB Producciones y bajo la coordinación del área que encabeza el concejal Diego Cruz, se planteó como una travesía narrativa a través de las letras que han marcado a varias generaciones. El repertorio fue desgranando piezas que son ya parte de la memoria colectiva, comenzando por la intensidad de 'Ahora que' o la delicadeza de 'Con la frente marchita'. No faltaron himnos generacionales como 'Peces de ciudad' o 'Pongamos que hablo de Madrid', que consiguieron que el patio de butacas se uniera en un solo coro.

El momento cumbre de la noche llegó con la interpretación de las composiciones originales de la banda, como 'Sabina en las venas', un tema que rinde pleitesía al maestro sin desentonar con el resto del catálogo. Junto a otras nuevas propuestas como 'El contable del olvido', el grupo demostró que su evolución artística va más allá del tributo, adentrándose con éxito en la creación propia. La solvencia de los siete músicos sobre las tablas garantizó un sonido equilibrado, donde cada arreglo y cada silencio estaban al servicio de la poesía urbana y la ironía características de Sabina.

La emoción fue en aumento con la interpretación de clásicos imprescindibles como '19 días y 500 noches', 'Contigo' o 'Princesa'. La banda supo manejar los tiempos, moviéndose con soltura entre la melancolía de 'Quién me ha robado el mes de abril' y la energía de 'Más de mil mentiras'. El broche de oro, como no podía ser de otra manera, llegó con los acordes de 'Y nos dieron las diez', tema que puso al público en pie para despedir una noche en la que Almería volvió a demostrar su idilio con la música que se habita y se siente.

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