Opinión

Cultura creativa

Juan Torrijos Arribas | Jueves 26 de marzo de 2026

No pensaba, lo juro, escribir sobre el viaje de la ministra de trabajo a la gala de los óscar. La pobre, tras los disgustos que le está dando su partido, sus amigos políticos y su jefe en el gobierno, se merecía un asueto, un viaje de siete mil euros y una fiesta entre la gente del cine y la cultura, visitando la alfombra roja del celuloide por excelencia. Déjenla que disfrute, pobreta mía, que cada día le queda menos tiempo de ministra y de cabeza visible de la extrema izquierda española.

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Pero ha sido una contestación suya la que hace que me siente ante el ordenador, pensando que está persona, ministra para más señas del gobierno de Pedro Sánchez, por lo que ya nos dice lo que es este gobierno, es más tonta (dicho con cariño, con mucho cariño) de lo que parece.

Le pregunta un periodista el porqué de su viaje a la meca del cine. Y la señora, ministra en cuestión. Dice que era para apoyar la cultura creativa. Han leído bien. La ministra de trabajo de España estuvo en la América de Trump, el de la guerra con Irán, para apoyar la cultura creativa. Si eso lo hubiera dicho en la gala de los Goya, podríamos decir que por lo menos la señora estaba apoyando la cultura creativa española, subvencionada, eso sí por el gobierno y con el dinero de todos los españoles, ese que nos sacan por ous, y con una pistola en la mano convertida en leyes por parte de María Jesús Montero (adiós), pero no, la ministra en cuestión se fue a apoyar la cultura creativa americana. Con un par.

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Y para ello se gasta más de siete mil euros de nuestro dinero. No del sueldo que cobra y que también le pagamos los ciudadanos, no, se aprovecha, y del dinero público de su ministerio, que debía ser sagrado, ya que no es suyo, se hace pagar la factura. Vemos que a los políticos les encanta los viajes, como nos ocurre a todos, no te jode, pero nosotros nos lo pagamos de nuestros bolsillos, mientras que ellos, tienen la jeta (piratas) de hacérnoslo pagar a los ciudadanos. Hace unos días conocíamos el viaje de Javier Aureliano, más cercano, cinco mil euros menos, y ahora salta el de la ministra. Y en medio los muchos viajes de senadores y diputados que han aumentado, exponencialmente como se dice ahora, una barbaridad. Y es que no los pagan ellos, no salen de sus sueldos, es ese capítulo aparte que también encuentra sostén en nuestros bolsillos. Y estamos cansados de pagar, y pagar, y siempre pagarles a estos políticos su buen vivir, su buen comer, sus fiestas solos o con compañías, y por pagar, hasta sus ratos en las alfombras rojas en defensa de la cultura creativa, eso sí, la de Trump, Tramp o Tromp.

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