El sector turístico de Almería afronta los días grandes de la pasión con una mezcla de realismo y esperanza. Según los últimos datos de la Asociación Provincial de Empresarios de Hostelería (Ashal), las previsiones para esta Semana Santa se mueven en un terreno de moderación, con una ocupación que, de momento, no alcanza el brillo de ejercicios anteriores. La patronal señala que, aunque se esperan picos de hasta el 75% durante el Jueves y el Viernes Santo, la tónica general es de una "incertidumbre y prudencia" que solo las reservas de última hora y un sol radiante podrán despejar de forma definitiva.
El calendario sitúa los días de mayor intensidad turística entre el 2 y el 5 de abril, pero el arranque oficial de este sábado muestra una actividad todavía contenida. En la ciudad de Almería, el inicio de la semana presenta registros que oscilan entre el 50% y el 60%, unas cifras que se replican para el tramo final de la festividad. Esta tendencia a la baja viene acompañada, además, por una contención en los precios medios de la mayoría de los establecimientos, una estrategia necesaria para incentivar el consumo en un momento en el que el bolsillo de las familias nota el desgaste de la inflación.
El análisis por zonas dentro del litoral revela realidades muy distintas. Mientras que en núcleos como El Toyo apenas se roza el 25% de ocupación prevista para los festivos, en puntos como San José se confía en que el interés de los viajeros dispare el actual 30% hasta un más que aceptable 65% cuando lleguen las jornadas principales. Para Pedro Sánchez-Fortún, presidente de la asociación, la clave reside en la sensibilidad del destino al parte meteorológico, ya que la Semana Santa sigue dependiendo enormemente de las decisiones de viaje tomadas en el último suspiro, por lo que un pronóstico favorable podría provocar un repunte de la demanda en cuestión de horas.
Más allá de las nubes o los claros, el sector observa con preocupación el contexto económico global. El encarecimiento de la energía y los combustibles, sumado a la pérdida de poder adquisitivo del turista nacional, planea sobre las previsiones de los hoteles almerienses. Sin embargo, no todo son sombras; el cambio al horario de verano este fin de semana se percibe como un aliado estratégico para el sector. Contar con más horas de luz no solo invita a alargar las jornadas en las terrazas, sino que pone en valor la riqueza de las procesiones y la oferta cultural de Almería, elementos que Ashal considera fundamentales para dinamizar la economía local y mejorar los resultados a medida que se acerquen las fechas clave.