Opinión

Los gorrillas

Juan Torrijos Arribas | Martes 31 de marzo de 2026

Imagino que no hace falta que les contemos lo que suponen los llamados gorrillas en los aparcamientos públicos y privados de las ciudades. Te miran con una cara, que, si no les das el euro que casi te exigen, parece que te están amenazando con un: ya veremos cómo te encuentras el vehículo cuando vuelvas. Y claro, ante el miedo que crean en ti, sueltas el euro, y que sea lo que “el gorrilla” quiera con tu coche.

El ayuntamiento de la capital, a través del área de movilidad, bajo la batuta de María del Mar García Lorca, hace unas semanas pedía ayuda a los vecinos, por la situación que se viene viviendo ante el aumento y abuso que están suponiendo los llamados gorrillas en las plazas y calles de la ciudad. Y en estos días de Semana Santa aumentan.

¡Alabado sea el señor!

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El ayuntamiento necesita la ayuda de los vecinos. ¿Qué ha ocurrido? Hasta ahora hemos visto a la corporación municipal de la capital haciendo las cosas como a ellos les ha parecido y les ha dado la gana. Algo ha debido cambiar si nos piden ayuda. Alguien se ha debido caer del guindo, y en el despacho de la alcaldía se ha producido algún cambio. Quizás han sido los diferentes fracasos en el modelo del Paseo que nos impusieron, y que se ha demostrado con los cambios por ellos mismo están introduciendo, y hay que pedir la colaboración del ciudadano. No debía ser tan bueno el proyecto en su día adjudicado, piensa uno. Pero lo de rectificar le viene bien al ciudadano, e imagino que también a ellos, una cura de humildad, por pequeña que sea, siempre nos hace mejores.

¡Benditos seamos en estos días ante el golpe de pecho y el arrepentimiento! Y el loado deseo de ser mejores y pedir ayuda a los vecinos, esos que pagan los desmanes, también los aciertos de los dirigentes.

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Entremos en la cuestión gorrillas. Lo que le está pidiendo el ayuntamiento capitalino a los vecinos, en la cuestión de “los gorrillas”, nos viene a reconocer que no es capaz, por sí solo, con los millones que les pagamos entre impuestos y otras zarandajas, controlar el auge que están teniendo los ilegales aparcacoches en la capital. Y la pregunta:

¿Qué quiere la señora alcaldesa y su delegada de movilidad que hagamos?

¿Que nos enfrentemos a estos individuos, que no les demos el euro que nos piden, que llamemos a la Guardia Urbana?

No veo al personal, señoras del ayuntamiento, jugándose un guantazo, o un recuerdo en el coche, ante semejantes caballeros. La policía local, ahora con la caballería a poner en marcha, debe saber dónde ubican sus plantas “los gorrillas”, por lo que no debería ser muy complicado para ellos controlar lugares y personajes donde hacen negocio con el miedo de los ciudadanos ante lo que le pueda ocurrir a sus vehículos. Si nos piden ayuda, lo mismo es que la policía local, a caballo o a pie, en motocicleta o en vehículo de cuatro ruedas, no controla el negocio de los aparcamientos.

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¿Y por qué no lo controla? ¿Tan complicado es? ¿Alguien tiene una explicación? ¿No será, simplemente, que no lo quiere controlar?

Mal va el ayuntamiento si esto es así, y los ciudadanos de cabeza, que son los que sufren las amenazas visuales de “los gorrillas”.

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