Dos menores apuñalados en menos de 24 horas elevan la preocupación ciudadana en la capital
Domingo 05 de abril de 2026
El ambiente de devoción y las procesiones que estos días recorren Almería se han visto sacudidos por una inquietante serie de ataques violentos. La capital almeriense ha registrado dos agresiones con armas blancas en las que las víctimas, menores de edad, han tenido que recibir asistencia tras ser asaltadas en espacios públicos, lo que ha encendido todas las alarmas sobre la seguridad en las calles en un momento de gran afluencia de público.
El primero de estos episodios de sucesos tuvo lugar durante la tarde del jueves en las proximidades del centro comercial Ikea. Un adolescente de 15 años fue atacado por un grupo de jóvenes que le provocaron una herida de navaja en la pierna. Las investigaciones apuntan a que los agresores forman parte de una banda juvenil violenta que ya habría actuado previamente en el barrio de Oliveros, sembrando el temor entre otros menores para cometer robos. Tras el incidente, los servicios sanitarios y la policía nacional acudieron al lugar, logrando la detención de al menos uno de los implicados, quien ya ha pasado a disposición de la Fiscalía de Menores de Almería.
Sin apenas margen de recuperación para la tranquilidad vecinal, el viernes por la tarde se produjo un segundo altercado violento, esta vez en el barrio de Villablanca. En el transcurso de un partido de fútbol sala en unas pistas deportivas, una discusión entre dos niños desembocó en una agresión física. Un menor de 13 años resultó herido con un corte en la rodilla tras una pelea con otro joven de apenas 12 años. Según los indicios recabados por la policía nacional, ambos portaban herramientas de corte tipo cúter, un detalle que evidencia la preocupante normalización de portar objetos peligrosos en entornos de ocio infantil.
A pesar de la gravedad de ambos ataques, los heridos se encuentran fuera de peligro y sus lesiones han sido calificadas como leves. No obstante, la cercanía temporal de los hechos y la juventud de los involucrados han generado un intenso debate en Almería sobre la vigilancia en zonas periféricas y la necesidad de intervenir ante el auge de conductas delictivas entre grupos organizados de menores que parecen haber perdido el respeto a la convivencia ciudadana.
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