El entorno del Cable Inglés se convierte en el banco de pruebas de esta llamativa señalización que conlleva multas de hasta 400 euros
Lunes 06 de abril de 2026
La fisonomía de las carreteras de Almería está cambiando con un objetivo claro: reducir la siniestralidad mediante el impacto visual. La Dirección General de Tráfico ha comenzado a implementar una nueva y llamativa marca vial en la capital, una línea roja continua que busca advertir a los conductores sobre la especial peligrosidad de ciertos tramos.
Esta señalización ya es una realidad en la N-340a, concretamente en la zona del Cable Inglés, un punto donde la intensidad del tráfico y el tránsito constante de peatones generan un escenario de riesgo elevado.
Esta medida no es un invento aislado para la ciudad, sino que sigue la estela de experiencias previas en vías con alta concentración de accidentes, como la carretera que une Coín con Marbella. La línea roja en Almería se ha pintado reforzando la marca blanca continua ya existente, funcionando como un recordatorio psicológico de que cualquier maniobra de adelantamiento en ese sector está estrictamente prohibida. El color carmín busca captar la atención inmediata del conductor, asociándose instintivamente con una situación de alerta y extremando la prudencia en una zona de cambios de carril e incorporaciones complejas.
En lo que respecta a las consecuencias legales, saltarse esta línea roja se traduce en una infracción grave. Las autoridades de tráfico aplican la misma normativa que para la línea continua tradicional, lo que supone una sanción económica de 400 euros y la detracción de 4 puntos del permiso de conducir. Más allá del afán recaudatorio, la intención es erradicar los errores de juicio en tramos donde el margen de maniobra es mínimo y las consecuencias de un choque frontal o lateral podrían ser fatales.
El éxito de esta iniciativa en la capital almeriense podría ser el preludio de una expansión a otras carreteras conflictivas de la provincia. Entre los candidatos a teñirse de rojo destacan los sinuosos accesos al Parque Natural de Cabo de Gata-Níjar o la AL-12 en su camino hacia el aeropuerto, una vía que soporta una enorme densidad circulatoria. Del mismo modo, tramos del Bajo Andarax donde conviven ciclistas y vehículos a motor también se encuentran en el punto de mira para recibir este refuerzo visual que prioriza la seguridad sobre el asfalto.
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