La alcaldesa de Almería, María del Mar Vázquez, ha llevado a cabo la tradicional levantá del Señor de la Vida, perteneciente a la Hermandad del Resucitado, en un emotivo acto que tuvo lugar a la salida de la Iglesia Parroquial de Nuestra Señora de Monserrat, ubicada en Nueva Andalucía. Este evento se celebra en el marco del Domingo de Resurrección, que marca el cierre de una Semana Santa caracterizada por la masiva participación de vecinos y turistas en los desfiles procesionales, todos ellos declarados de Interés Turístico Nacional.
A las 10:00 horas, la Hermandad de Jesucristo Resucitado, Señor de la Vida y María Santísima del Triunfo inició su recorrido por el centro de Almería hacia la Carrera Oficial. En esta procesión, también participó como penitente el concejal de Promoción de la Ciudad, Turismo y Comunicaciones, Joaquín Pérez de la Blanca.
“Hemos estado esperando este día durante toda la Semana de Pasión. Vamos a disfrutar y mecer al Señor para que reparta esperanza y vida por Almería. Esto es por todos los almerienses”, expresó Vázquez a los costaleros antes de tocar el martillo del paso del Señor de la Vida.
Tras este emotivo momento, la alcaldesa continuó observando las festividades desde la tribuna presidencial situada en la Plaza de la Catedral. La acompañaron varios concejales, entre ellos Eloísa Cabrera, Antonio Urdiales y Vanesa Lara, así como el presidente de la Agrupación de Hermandades y Cofradías de Almería, José Rafael Soto, junto a miembros de su Junta de Gobierno.
La celebración culminó con un gran despliegue por parte de la Hermandad del Resucitado, poniendo fin a una Semana Santa que ha llenado las calles almerienses con devotos y creyentes. Durante este periodo se han podido apreciar las 23 hermandades que han procesionado desde el Sábado de Pasión hasta este Domingo de Resurrección.
Este año, como en ocasiones anteriores, el fervor religioso ha sido palpable en cada rincón, destacando el compromiso y dedicación tanto por parte de los organizadores como por los participantes. La jornada no solo representa un cierre espiritual sino también un importante atractivo turístico para Almería.