Opinión

Entre la coherencia y el compromiso con Níjar

Sergio Vicente Soto | Martes 07 de abril de 2026

[publicidad:922]

No hace mucho, decidí dejar mi acta como concejal en el Ayuntamiento de Níjar. No fue una decisión impulsiva ni fruto de un momento concreto, sino el resultado de un proceso de reflexión personal, de esos que obligan a mirarse por dentro —también a mirar lo que sucede afuera— y a preguntarse si uno sigue estando donde debe estar.

Antes de nada, quiero empezar desde la gratitud. El Partido Socialista me brindó en su día la oportunidad de servir a mi pueblo, de conocer la política municipal desde dentro y de trabajar por mis vecinos. Eso no lo olvidaré nunca. Porque, más allá de las siglas, lo verdaderamente importante es haber tenido la posibilidad de aportar y servir a mi pueblo.

[publicidad:922]

Durante mi etapa como concejal he intentado ser, ante todo, una persona cercana. He estado en la calle, escuchando, conversando, tomando nota de las necesidades de los nijareños, acertando unas veces, y equivocándome otras. Creo firmemente que, si algo se echa en falta en la política actual, es menos soberbia y más humildad a la hora de reconocer errores. Creo también que la política municipal, la de verdad, más que desde los despachos, se entiende desde el contacto diario con los problemas reales de la gente.

Y si algo tengo claro después de esta experiencia es que en los pueblos no se votan solo proyectos; se vota, sobre todo, a las personas. Se vota cercanía y compromiso. Y eso obliga a quienes damos un paso al frente a estar a la altura, no solo en lo que hacemos, sino en cómo lo hacemos.
Me llevo muchas lecciones de esta etapa. He aprendido que la política puede ser una herramienta útil y transformadora, pero también que corre el riesgo de alejarse de su verdadera esencia cuando se centra más en la confrontación que en la construcción, y más en los intereses personales que en los intereses generales. Y, sinceramente, nunca he creído en una política basada en el desgaste constante, en el ruido o en la crítica por la crítica.

[publicidad:922]

Me siento más cerca de políticas centradas en la gestión eficaz que en la confrontación ideológica. Creo en la política municipalista, la del día a día de nuestros vecinos, la que se ocupa de que las cosas funcionen: del urbanismo bien planificado, de la limpieza, del agua, de los servicios sociales, de la cultura, del deporte, de nuestros mayores o de nuestros jóvenes. Esa es la política que verdaderamente impacta en la vida de la gente.

El municipalismo, en esencia, es proximidad, es conocer de primera mano los problemas reales, es tomar decisiones desde la cercanía y con sentido práctico. No entiende de grandes debates ideológicos alejados de la realidad cotidiana, sino de gestión, de responsabilidad y de resultados. Y creo que esa forma de entender la política es la que debe marcar el rumbo en un municipio como el nuestro.

[publicidad:922]

Mi forma de entender el servicio público es esa. Una política que sume, que construya, que sea capaz de reconocer lo que se hace bien, venga de donde venga, y de rectificar cuando haya que hacerlo. Níjar necesita eso; altura de miras, colaboración y sentido común. Por eso, y desde esa coherencia personal, entendí que había llegado el momento de dar un paso al lado. No por falta de compromiso, sino precisamente por respeto a lo que siempre he defendido. Cuando uno siente que el camino empieza a alejarse de sus convicciones, lo honesto es ser consecuente.

Eso no significa dejar de valorar el trabajo que se hace por nuestro municipio. Sería injusto no reconocer lo bueno que se ha hecho por Níjar todos estos años, incluso lo bueno que se está haciendo actualmente. Porque es un hecho que Níjar está viviendo un momento importante en cuanto a inversiones y proyectos que, sin duda, contribuirán a su desarrollo. Y creo que lo responsable es apoyar todo aquello que sea positivo para nuestro pueblo, independientemente de quién lo impulse. Hoy hablo desde la libertad de no tener un acta, pero con el mismo compromiso de siempre. Porque mi prioridad nunca han sido unas siglas, sino Níjar.

[publicidad:922]

Yo, por mi parte, seguiré estando como vecino, como alguien que quiere a su pueblo y que cree que siempre hay formas de sumar. Porque al final, más allá de cargos y etapas, lo importante es no perder nunca la vocación de servicio público, que es el verdadero y único sentido de para qué estamos aquí; para mejorar la vida de nuestros vecinos. Todo lo demás, está de más.

TEMAS RELACIONADOS: