Un importante operativo de seguridad ha logrado desarticular una organización delictiva especializada en asaltos mediante el método del alunizaje, cuya actividad afectó directamente a la provincia de Almería. Las investigaciones, desarrolladas de forma coordinada por la guardia civil y los Mossos d’Esquadra, han permitido localizar a los presuntos autores de una oleada de robos con fuerza que se extendió por diversos puntos de la geografía nacional, incluyendo un golpe en un establecimiento de la localidad de Níjar, concretamente en el núcleo de Campohermoso.
El balance de esta intervención se ha cerrado con la detención de seis individuos, con edades comprendidas entre los 27 y los 60 años, a quienes se les imputa la autoría de 27 delitos perpetrados en un breve periodo de tiempo, entre finales de 2025 y el primer trimestre de 2026. Según los datos aportados por los investigadores, el impacto económico de sus acciones, sumando el valor de las piezas de joyería y relojes robados, los daños en las infraestructuras y la sustracción de los coches empleados, se aproxima al millón de euros.
Los delincuentes operaban con una precisión casi militar, realizando estudios de campo exhaustivos para identificar los puntos débiles de sus objetivos antes de actuar. Durante los ataques, los implicados ocultaban sus rostros y utilizaban guantes para no dejar rastros biológicos ni huellas, empleando vehículos de alta gama y gran potencia que previamente habían sido robados o cuyas matrículas habían sido alteradas. Con estos coches arremetían contra los escaparates para acceder a los locales y hacerse con el botín en apenas unos minutos, mientras una parte del grupo controlaba el perímetro para garantizar una escapatoria rápida.
La movilidad era una de las señas de identidad de esta banda, que no dudaba en realizar largos desplazamientos para actuar en poblaciones de Castellón, Toledo, Teruel, Tarragona y Madrid, además de su incursión en territorio almeriense. Una vez conseguido el material, la red disponía de un canal de salida inmediato a través de un negocio de compraventa de oro que permitía dar salida a las joyas de forma rápida, complicando el seguimiento de los objetos robados.
En la fase de explotación de la operación se llevaron a cabo media docena de registros en inmuebles y locales comerciales de Madrid, Toledo y Castellón, donde se recuperaron diversos efectos vinculados a los asaltos. Tras pasar a disposición judicial, se ha ordenado el ingreso en prisión preventiva para cuatro de los seis detenidos, bajo acusaciones que van desde la pertenencia a grupo criminal y robo con fuerza hasta la falsificación de documentos y receptación. El éxito de este operativo reside en la estrecha colaboración entre distintas unidades de la policía judicial y los cuerpos autonómicos, que han logrado neutralizar a un grupo de alta peligrosidad para el sector joyero.