Opinión

Un mal día para para Nicolás Ayala

Rafael M. Martos | Miércoles 15 de abril de 2026

"Elegí un mal día para dejar de esnifar pegamento", decía aquel atribulado controlador aéreo en la mítica película Aterriza como puedas mientras el avión se precipitaba hacia el desastre. Es una frase que, por derecho propio, debería encabezar el despacho de José Nicolás Ayala, candidato número uno del PSOE por la provincia de Almería para las elecciones autonómicas del próximo 17 de mayo. Porque hay que tener una puntería casi cinematográfica para elegir precisamente este momento para salir a la palestra y denunciar un supuesto "desmantelamiento" de la sanidad pública.

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El bueno de José Nicolás Ayala ha decidido que la reciente visita de Antonio Sanz Cabello, consejero de la Junta de Andalucía, a tierras almerienses era el marco ideal para desplegar un relato apocalíptico sobre el Hospital de la Inmaculada en Huércal-Overa. Según el argumentario socialista, el Gobierno andaluz del Partido Popular se está dedicando a demoler el centro ladrillo a ladrillo, imagino que con la intención aviesa de dejar a los vecinos del Levante sin gasas.

Sin embargo, el "desmantelamiento" que denuncia el candidato socialista tiene una pinta extrañísima. Es, probablemente, el primer desmantelamiento de la historia que se ejecuta instalando una nueva resonancia magnética de última generación y un mamógrafo digital que ya quisieran en muchos estados europeos. Resulta que, en mitad de esta "ruina", al Servicio Andaluz de Salud se le ha ocurrido dotar al hospital de cuatro nuevas salas de radiología digital y equipos de ecografía de alta gama para especialidades tan críticas como cardiología y ginecología.

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Pero la crueldad del Partido Popular con el Hospital de la Inmaculada no se detiene ahí. En un alarde de "abandono", han incorporado al bloque quirúrgico torres de laparoscopia con tecnología 4K y mesas quirúrgicas de máxima categoría. No conformes con eso, se han dedicado a renovar la planta de hospitalización izquierda, instalando 153 camas eléctricas (se ve que las manuales de la era socialista daban mucho juego para hacer gimnasia) y 125 sillones para acompañantes, porque en la Comunidad Autónoma de Andalucía parece que ahora se tiene el detalle de que el familiar no acabe con escoliosis. Todo esto mientras continúan, para mayor escarnio del relato de José Nicolás Ayala, las obras de adecuación de las urgencias, radiodiagnóstico y el servicio de paritorios. Un desguace muy sofisticado, desde luegom y al que habría que unir el desmantelamiento del recién inaugurado centro de salud de Benahadux y el de Piedras Redondas hace unos meses, y quizá también la demolición pendiente del Hospital de Roquetas de Mar que pronto abrirá sus puertas, sin contar con el derribo del Materno-Infantil inaugurado por Juanma Moreno y las consultas externas... pura ruina todo.

Lo más fascinante de la intervención de José Nicolás Ayala no es su capacidad para ignorar la realidad material de la provincia, sino su propuesta de salvación: María Jesús Montero Cuadrado. Asegurar que la exvicepresidenta es la solución a los problemas sanitarios de Andalucía es, como poco, un ejercicio de fe que ni en la romería de la Virgen del Mar.

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Conviene refrescarle la memoria al candidato, ahora que las hemerotecas son tan poco dadas al perdón. María Jesús Montero Cuadrado, en su etapa como consejera de Salud y posteriormente de Hacienda de la Junta de Andalucía, dejó un rastro que se mide en cifras de espanto. Bajo su mando, se recortaron más de 1.700 millones de euros en el presupuesto del sistema sanitario andaluz. Fue ella quien presidió la salida —o el despido encubierto, según se mire— de unos 7.700 profesionales del sector público.

Bajo su gestión, los almerienses y el resto de andaluces descubrieron con asombro que existía una "lista de espera fantasma" de medio millón de personas que la administración socialista había decidido, muy convenientemente, ocultar en un cajón. Y si hablamos de su gestión, el panorama no mejora: ha dejado a España sin Presupuestos Generales durante tres ejercicios, sumiendo la planificación económica en un limbo administrativo mientras se centra en su campaña para intentar recuperar el Palacio de San Telmo.

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Elegir a la "reina de los recortes" como estandarte de la sanidad pública mientras el Hospital de la Inmaculada estrena tecnología 4K es una pirueta dialéctica que ni el guionista más sarcástico de Hollywood podría haber diseñado mejor. Definitivamente, José Nicolás Ayala eligió un mal día para intentar darnos lecciones de gestión. O quizás, simplemente, eligió un mal candidato para representar el futuro de una provincia que ya no se conforma con cuentos de terror mal documentados.

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