La sequía y la gestión del agua se han instalado en el centro del debate electoral en Almería. El representante del PSOE al Parlamento andaluz, Rodrigo Sánchez Haro, ha lanzado una dura crítica contra la gestión del Ejecutivo de Moreno Bonilla, acusando a la Junta de Andalucía de una pasividad que, a su juicio, está castigando el crecimiento de la provincia. Según el dirigente socialista, el Gobierno andaluz del PP "no ha dado un palo al agua" en sus responsabilidades, provocando que la tierra almeriense "pase sed y pierda oportunidades de desarrollo".
Durante una reciente inspección a las obras de las balsas de regulación en la comarca de Níjar, Sánchez Haro ha lamentado que la prometida "revolución del agua" no se haya materializado en realidades concretas. Entre los proyectos olvidados, ha destacado la falta de impulso a la ampliación de la desaladora de Almería y la parálisis en la modernización de las depuradoras en núcleos agrícolas fundamentales como Roquetas de Mar, El Ejido y Adra, a pesar de los compromisos firmados hace años.
El candidato socialista ha puesto el foco en la ineficiencia de la red de distribución en el Levante almeriense, donde se estima una pérdida anual de 8 hectómetros cúbicos. Para Sánchez Haro, esta desidia acumulada durante las dos legislaturas de los populares equivale a la producción de año y medio de la planta de Carboneras. Asimismo, ha calificado de "negligente" la gestión por no haber reclamado más de 25 hectómetros cúbicos pendientes del trasvase Tajo-Segura, así como el abandono de obras de abastecimiento en la comarca de Nacimiento.
En contraposición, el dirigente del PSOE ha subrayado que el motor de la infraestructura hídrica en la provincia es el Estado. Ha defendido que el 49% de los fondos europeos del Plan de Recuperación destinados a regadíos en la comunidad se concentran en Almería, con una movilización de 174 millones de euros.
Entre las actuaciones que ya están en marcha bajo gestión estatal y fondos comunitarios, Sánchez Haro ha enumerado las balsas de la comunidad de usuarios en Níjar, con más de 18 millones de inversión, el tratamiento de aguas en la Balsa del Sapo y la mejora de sistemas en Huércal-Overa. El objetivo, según ha recalcado, es blindar el futuro del campo almeriense con agua disponible a menor coste y con una eficiencia real que la administración autonómica no está garantizando.