Economía

Almería surge como la pieza clave para evitar la saturación aérea y social de Málaga

CCOO propone aprovechar la capacidad operativa del aeropuerto almeriense para frenar una ampliación que amenaza con disparar los precios de la vivienda y la contaminación.

Miércoles 22 de abril de 2026

La necesidad de que el aeropuerto de Almería asuma un papel protagonista en la gestión del tráfico aéreo regional se ha convertido en la principal alternativa para evitar el crecimiento desmedido en la Costa del Sol. Desde el sindicato Comisiones Obreras se ha planteado que el uso de las instalaciones de Almería es una solución lógica para equilibrar el territorio y evitar los efectos nocivos que traería consigo la ampliación recogida en el nuevo Documento de Regulación Aeroportuaria (DORA III).

El plan de inversiones previsto por Aena para el periodo 2027-2031 contempla una partida de casi 13.000 millones de euros destinada a potenciar doce aeródromos en el país, con el fin de incrementar notablemente el volumen de pasajeros al final de la década. Sin embargo, esta estrategia ha despertado serias reticencias por el fuerte impacto que tendría en el entorno malagueño. Según los representantes sindicales, insistir en expandir la capacidad de Málaga solo servirá para agravar problemas sociales ya evidentes, tales como el encarecimiento descontrolado de la vivienda, el fenómeno de la gentrificación y una presión inasumible sobre los servicios públicos básicos.

Frente a la concentración de vuelos en un solo punto, la organización defiende una política de equilibrio que ponga en valor la disponibilidad de infraestructuras en Almería. Se argumenta que el modelo actual genera una saturación insostenible en ciertas áreas mientras que otros aeropuertos plenamente capacitados en el resto de la comunidad permanecen infrautilizados. Para revertir esta situación, proponen incentivar nuevas rutas y mejorar la promoción de destinos que, como Almería, pueden absorber la demanda de manera más sostenible sin colapsar el sistema urbano y residencial.

La cuestión medioambiental también es un pilar fundamental en este rechazo a las nuevas obras de ampliación. Se advierte que un mayor número de vuelos elevará drásticamente las emisiones de CO2, lo que entra en contradicción directa con los compromisos de la Junta de Andalucía y del Estado para reducir la huella de carbono del transporte. Ante la falta de tecnologías limpias viables a corto plazo para la aviación, la gestión racional de los vuelos existentes y su distribución geográfica se presentan como la única vía real para cumplir con los objetivos climáticos.

Finalmente, el sindicato recalca que cualquier plan de infraestructuras debe ir acompañado de una mejora en las condiciones laborales de las plantillas, a menudo marcadas por la precariedad y la externalización. En última instancia, reclaman que el futuro del desarrollo andaluz se decida mediante un debate social profundo que priorice la calidad de vida de los ciudadanos y la sostenibilidad por encima de los meros criterios técnicos de rentabilidad inmediata.

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