Almería

Juanma Moreno fía "a la fuerza de Almería" la "estabilidad" tras el 17M

El presidente y candidato popular abarrota el Auditorio Maestro Padilla, defiende los logros de su Gobierno en materia hídrica y de infraestructuras, y exige al Estado español el fin de los agravios para culminar el AVE y blindar el trasvase Tajo-Segura

Rafael M. Martos | Sábado 25 de abril de 2026

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El Auditorio Maestro Padilla de Almería se llenó hasta la bandera este sábado para acoger el gran acto central del PP de cara a las próximas elecciones autonómicas del 17 de mayo. A ritmo del clásico tema "Salta" del grupo Tequila, generando una inmensa ola de buen rollo entre los asistentes "con la sonrisa puesta", hizo su entrada el candidato a revalidar la presidencia de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno. Precedido en el uso de la palabra por la alcaldesa de la ciudad, María del Mar Vázquez, y por Ramón Fernández Pacheco, quien encabeza la candidatura almeriense, el líder popular hilvanó un discurso de marcado acento provincial en el que ensalzó el potencial de esta tierra, repasó las inversiones ejecutadas durante su mandato y cargó duramente contra el abandono en materia de infraestructuras por parte del actual Gobierno de España. "No nos equivocamos cuando elegimos a España con la fuerza de Andalucía, porque solamente me ha faltado pisar un escalón de este auditorio para sentir la enorme fuerza de Almería, esa fuerza que cambia hacia mejor Andalucía y España", arrancó Moreno su extensa y detallada intervención.

Durante sus primeras palabras, Moreno quiso poner en valor a los integrantes de la lista por Almería al Parlamento, agradeciendo el paso al frente de su número uno, Ramón Fernández Pacheco, al que definió como un gestor de enorme responsabilidad al frente de la consejería más importante del Gobierno autonómico, encargada de la agricultura, la ganadería y el agua tras haber sido un joven alcalde de la capital. "¿Quién mejor que un almeriense para marcar los hitos de la agricultura en Andalucía?", subrayó ante un público entregado. Asimismo, tuvo palabras de reconocimiento para la consejera de Desarrollo Educativo y candidata, Carmen Castillo, y para la eurodiputada y exalcaldesa de Adra, Carmen Crespo, a la que calificó de "guerrera" por su infatigable defensa de la pesca y el campo en el Parlamento Europeo.

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En los saludos no faltaron el presidente de la Diputación de Almería, José Antonio García, el secretario general del PP y coordinador de campaña, Antonio Repullo, los candidatos Pablo, Julia, Manuel, Ángeles y Juan José, así como la delegada y consejera de Empleo, Rocío Blanco. Tras los agradecimientos, Moreno invocó la figura del profesor Manuel Clavero Arévalo en el centenario de su nacimiento, recordando que "prefirió irse del Gobierno en esa época antes que aceptar que Andalucía fuera discriminada frente a otros territorios de España" y que dejó un gran ejemplo de dignidad al afirmar que prefería ser un buen andaluz que un mal ministro. Esta referencia histórica sirvió a Moreno para hilar su reclamación de una igualdad real entre todos los ciudadanos que viven en el Estado español, sin tolerar chantajes, cesiones ni privilegios para nadie.

El hilo conductor del mitin se centró en la profunda transformación que ha experimentado el territorio almeriense gracias al empuje de sus propios ciudadanos y al reciente respaldo de la administración autonómica. Moreno recordó que el actual Ejecutivo no solo es un gobierno de cambio, sino que "ha traído a Almería también el orgullo de sentirse de Andalucía". En contraposición, rememoró cómo los anteriores gabinetes del PSOE generaban desapego al maltratar aritméticamente a la provincia, dejándola sin representación en la mesa del Consejo de Gobierno frente a los dos consejeros actuales. "Almería es una parte esencial de nosotros, es la despensa de Europa y lo es, además, con algo que no toda la agricultura tiene en Europa ni en España, que es innovación y con talento", sentenció el candidato, ensalzando la audacia de quienes han convertido la provincia en un vergel agrícola a los pies de un desierto sin contar históricamente con el respaldo institucional adecuado.

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"Hoy el nombre de Almería es sinónimo de calidad, hoy el nombre de Almería es sinónimo de garantía, hoy el nombre de Almería es sinónimo de trabajo bien hecho a lo largo de muchos años por generaciones anteriores; yo, como presidente de todos los andaluces, me siento profundamente orgulloso de esta gran provincia", enfatizó entre aplausos, confesando además su arraigo personal al pasar cada verano entre siete y diez días en las costas almerienses por considerarla una tierra acogedora, simpática, sacrificada y nada conformista. "No podemos lograr la Andalucía de primera que queremos construir entre todos si no tenemos una Almería de primera", aseveró con contundencia.

En clave de gestión, Moreno sacó pecho por los hitos alcanzados en estos últimos siete años y tres meses al frente de la Junta de Andalucía. Destacó proyectos históricos que han salido del olvido en Almería, como el nuevo edificio para el hospital Materno Infantil, en el que se han invertido 22 millones de euros para crear una infraestructura moderna y funcional, o la profunda restauración que ha experimentado la Alcazaba. Hizo especial hincapié en el proyecto Puerto-Ciudad, cuya primera fase fue inaugurada la semana pasada por la alcaldesa, María del Mar Vázquez. Moreno auguró que las futuras fases de esta integración urbana supondrán "un cambio radical en la estructura de la ciudad de Almería y la provincia, para generar más turismo, más atracción, más dinamismo económico, mayor bienestar a los almerienses y más orgullo de ciudad", comparando este inminente salto cualitativo con la gran transformación que experimentó Málaga con la peatonalización de la calle Larios.

Sin embargo, este balance positivo chocó frontalmente con sus críticas a las enormes carencias en infraestructuras que dependen del Estado español, cifrando en apenas tres los kilómetros de autovía construidos recientemente en la comunidad autónoma. Se preguntó con indignación por qué un ciudadano andaluz vale menos en términos económicos y de financiación que uno vasco o catalán, reprochando que el Ejecutivo central ceda al chantaje permanente del separatismo y afeando a la vicepresidenta andaluza del Gobierno de España su nula defensa del territorio. "Vivimos sin conexión con Jaén, con Algeciras... es que hasta el AVE Murcia-Almería se anunció con el Gobierno de Rajoy para el año 2023, y con los cálculos que están haciendo los técnicos y las inversiones que se están haciendo ahora no llegaría hasta el año 29", denunció Moreno respecto a la parálisis ferroviaria. Ante este escenario, el candidato se comprometió ante los asistentes asegurando que "pronto vendrá un presidente del Gobierno de España, eso sí, del Partido Popular, a inaugurar el AVE de conexión de Almería a Madrid".

La economía y la fiscalidad ocuparon otro bloque fundamental en su intervención, donde aportó estadísticas de la evolución autonómica. El dirigente popular presumió de que la economía andaluza crece por encima de la media estatal, habiendo logrado bajar la tasa de paro en siete puntos desde el inicio de su mandato e hilvanando 59 meses consecutivos de reducción interanual del desempleo, con el objetivo puesto en alcanzar los 600.000 nuevos ocupados, impulsados en gran medida por el crecimiento industrial. Además, recordó la eliminación del impuesto de sucesiones y donaciones, lanzando una seria advertencia sobre las intenciones de la oposición.

Detalló que en la tramitación de los últimos presupuestos, el parlamentario Pablo Venzal introdujo una enmienda para reintroducir este tributo autonómico. "No vamos a permitir que nos frían a impuestos más en Andalucía, como ha hecho la señora Montero en toda España", advirtió Moreno, acusando al Gobierno de España de ser el que más ha recaudado en la historia crujiendo a impuestos a las clases medias y a los agricultores sin que esos ingresos se traduzcan en infraestructuras hídricas, ferrocarriles o en sufragar el 50% de la dependencia que legalmente le corresponde.

Moreno contrapuso el modelo de inestabilidad y negociación constante que sufre actualmente la política estatal con la moderación, la planificación y la sensatez de su equipo de gobierno, que presume de honestidad y ausencia de casos de corrupción. "Gobernamos pensando en el que nos aplaude y en el que me chilla, en el que me dice que lo estoy haciendo bien y en el que me dice que lo estoy haciendo mal; una sociedad solo avanza cuando un gobierno es capaz de interpretar al conjunto de la sociedad, cuando es capaz de no dividir", reflexionó sobre su filosofía política.

En la recta final del acto, y rechazando seguir el guion del teleprompter en un alarde de espontaneidad para hablar desde el corazón, Moreno quiso lanzar un compromiso solemne a los agricultores de Almería. Manifestó que su Ejecutivo, liderado por un nieto de jornaleros, lleva el campo en el ADN y que trabajarán sin descanso para dotar al sector de las mejores condiciones y de la materia prima fundamental para su supervivencia: el agua. Recordó las obras y medidas de urgencia contra la sequía ejecutadas recientemente por la Junta de Andalucía e hizo una promesa contundente para los próximos cuatro años.

"Vamos a trabajar para que ese trasvase del Tajo-Segura, injustamente limitado, injustamente tapado, vuelva para que tengamos ese agua; y dado que el Gobierno de España no quiere asumir sus competencias y sus responsabilidades en esa desagradable verdad, que nos transfieran las competencias y nosotros nos ponemos en marcha", exclamó el candidato, levantando pasiones en el patio de butacas. Moreno concluyó su intervención instando a los almerienses a realizar un último esfuerzo de movilización de cara al 17 de mayo para llenar las urnas y consolidar una mayoría de estabilidad, marcándose un ambicioso objetivo final para la provincia.

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"Almería tiene que aspirar a ser el primer motor económico y social de Andalucía; tiene talento, tiene potencialidades, tiene cualidades para hacer lo que hay que hacer y poner a Almería al frente, y en eso nos vais a tener de aliados siempre", remató, dejando claro que seguirán poniendo a los almerienses y a la resolución de sus problemas en la primera línea de prioridad de su gestión.

Lo que no se vio (o sí) del mitin

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Entre el dinamismo de Tequila y el peso de la historia, el Auditorio Maestro Padilla fue testigo de una puesta en escena diseñada para blindar el optimismo frente a la crispación.

El Auditorio Maestro Padilla lucía un lleno absoluto, de esos que reconfortan a cualquier comité de campaña, especialmente tras el cambio de ubicación de última hora por la amenaza de lluvia. Aunque el acto arrancó con el lógico retraso de quien tiene que reajustar agendas y logística en apenas unas horas, el ambiente no decayó. Al contrario, la plana mayor del PP en la provincia no quiso faltar a la cita: desde el Poniente hasta el Levante, la práctica totalidad de los alcaldes populares arroparon a un Juanma Moreno que ha sabido convertir cada mitin en una exhibición de músculo territorial. Resultó especialmente potente la entrada del candidato al ritmo de "Salta", de Tequila; una elección musical que no solo puso a bailar a más de un asistente, sino que sirvió de declaración de intenciones. Frente al tono de "regañina" constante que suele desprender el discurso de Manuel Gavira en Vox, o esa sensación de enfado permanente que proyecta María Jesús Montero contra un electorado andaluz que parece darle la espalda al PSOE, el equipo de Moreno apostó por la alegría y la esperanza. Todo ello aderezado por una speaker cuya energía al presentar a María del Mar Vázquez, Ramón Fernández Pacheco y al propio presidente, recordaba más a la presentación de un gran espectáculo que a un evento político al uso.

En lo dialéctico, el acto dejó momentos para el análisis fino. Moreno volvió a invocar la figura de Manuel Clavero Arévalo, un movimiento estratégico con el que el PP sigue consolidando su asalto a la bandera del andalucismo. Al reivindicar al profesor Clavero, el candidato no solo rinde homenaje a un referente de la Transición, sino que termina de arrebatarle al PSOE el monopolio de la autonomía; una narrativa que los socialistas han explotado durante cuarenta años pero que, objetivamente, no les pertenece en exclusiva. Moreno se siente cómodo en ese andalucismo de gestión, moderno y sin complejos, que conecta bien con una Almería que siempre se ha sentido un motor propio dentro del Estado español. Es la construcción de una identidad andaluza que ya no pasa por la queja, sino por el orgullo de liderar las estadísticas de empleo y crecimiento, alejándose de los fantasmas del pasado para mirar de tú a tú a cualquier otro territorio.

No faltaron, por supuesto, los lances del directo que humanizan al candidato. En un intento por cumplir con las exigencias del lenguaje inclusivo que a veces juega malas pasadas a la fluidez verbal, a Juanma Moreno se le escapó un "los almerienses y las almeriensas". Fue un lapsus fugaz que él mismo rectificó sobre la marcha con una sonrisa, pero que quedó como la anécdota simpática de la mañana en el auditorio, unido al "apaga el telepromter que no se me da bien eso". Más allá del error léxico, lo que subyació en todo momento fue un mensaje de pertenencia: el presidente se esforzó en recordar que Almería no es un apéndice de la Junta de Andalucía, sino su vanguardia. Con el Auditorio Maestro Padilla convertido en una olla a presión de optimismo, el PP sale de este encuentro convencido de que la mejor forma de ganar el 17 de mayo es precisamente esa: saltando por encima de la bronca y conectando con el "buen rollo" de una provincia que se sabe decisiva.

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