Opinión

Teo Montoya Sola

Juan Torrijos Arribas | Lunes 27 de abril de 2026

A veces uno piensa que lo pasado, pasado está, pero una mañana te levantas y te encuentras con una noticia que no esperabas, y que no deja de ser una sorpresa. La vuelta a la arena pública de un viejo político. No fue un nombre destacado, de esos que marcan una época en un partido o en una localidad, pero durante algunos años su nombre estuvo vinculado a la Junta de Sevilla y al deporte como delegado por estas tierras. Veinte años después nos lo volvemos a encontrar con ganas, me cuentan, esperemos que sea así, y que nos lo pueda demostrar durante la campaña que le espera hasta el diecisiete de mayo.

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Ha envejecido, se le nota (como todos los que hemos vivido estos últimos veinte años, no te fastidia, ha cogido unos kilos, lo cual es señal de estar viviendo con cierta calma y tranquilidad. Esa que ahora puede perder por culpa de la dureza de la vida en campaña. Pero si la culebra de la política se lleva por dentro, y Teófilo parece llevarla, lo mejor es sacarla a pasear. Así es como nos aparece en la candidatura de los Andalucistas como cabeza de lista de esta agrupación de partidos por Almería.

Dicen no tener nada que tener con aquellos primeros movimientos andalucistas del Psa y del Pa, que tan mala suerte tuvo con sus dirigentes sevillanos, más preocupados en sus puestos que por la realidad del resto de los andaluces. Ay, Sevilla, Sevilla. Se declaran de izquierdas y republicanos. La llamada izquierda y republicana, ha gobernado en nuestra comunidad casi cuarenta años, que se dice pronto. Y la experiencia, no sé cómo les ha ido a las restantes provincias andaluzas, pero a la nuestra, Almería, solo hay que darse una vuelta para comprobar que no le fue nada bien.

¿Qué diferencia de aquella izquierda y republicana aporta Teófilo Montoya y su partido de cara a lograr el voto de los almerienses a su candidatura? Lo de Andalucía por sí y por la humanidad quedó en el pasado. Se manipuló la bandera y todo lo necesario desde esa izquierda que gobernó, y se benefició desde el andalucismo a los intereses de unas ciudades sobre otras, y así fue el pagó recibido en el futuro. Almería contó en aquellos años con políticos entregados al trabajo por lo que se llamaba Andalucía y el andalucismo, Miguel Garcés, Atonio Serrano, Fernando Navarrete, de grato recuerdo.

Se fue desinflando el entusiasmo, la llama se fue apagando, y el rescoldo que dejaron los dirigentes de la llamada capital andaluza no llegó ni a picón. No parece que la presencia de Andalucistas en la política, en esta ocasión con un hombre como Teo Montoya pueda ser un revulsivo en la provincia de Almería, pero en política todo puede ocurrir. Quién nos iba a decir que alguien como Pedro Sánchez podría gobernar España con la que le está cayendo y que el bueno de Juanma Moreno pudiera ser presidente del convento sevillano y sus periferias. Y ahí los tienen a los dos, mandando.

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