La llegada de la alta velocidad a la provincia de Almería vuelve a enfrentarse a la cruda realidad de los plazos administrativos y técnicos que, una vez más, desmienten las promesas oficiales. La reciente publicación en la Plataforma de Contratación del Sector Público, con fecha de 29 de abril de 2026, de la adjudicación del contrato para el suministro y transporte de desvíos ferroviarios destinados a la futura base de mantenimiento del tramo Lorca-Almería confirma que el calendario previsto es, matemáticamente, imposible de cumplir. Según el expediente 3.25/20830.0241, la empresa Amurrio Ferrocarril Y Equipos SA ha resultado adjudicataria de estos trabajos con un plazo de ejecución de 14 meses. Este periodo temporal sitúa la finalización de este contrato específico en junio de 2027, y conviene subrayar que este encargo se limita exclusivamente al suministro y transporte de los elementos necesarios para el cruce y cambio de vías, sin incluir la construcción física de la base ni el montaje de la infraestructura.
Esta base de mantenimiento es una pieza logística esencial para el funcionamiento de la Línea de Alta Velocidad entre Murcia y Almería. Al tratarse de un contrato que se extenderá hasta mediados de 2027 solo para el acopio de materiales técnicos como agujas y puntas de corazón, queda en evidencia que la puesta en servicio de la línea completa para finales de ese mismo año es una quimera técnica. A este retraso se suma la complejidad de otras obras pendientes en el Corredor Mediterráneo, como el soterramiento en Lorca, que expertos de la Cámara de Comercio de Almería y de la plataforma Objetivo Almería AVE ya señalaron como el principal escollo que arrastraría la fecha final de conexión más allá de 2027. La realidad de las obras sobre el terreno, con licitaciones de montaje de vía que en algunos casos llegan hasta 2028, choca frontalmente con los compromisos políticos que hasta ahora han mantenido tanto el PSOE desde el Gobierno central como las críticas vertidas desde el PP ante la lentitud de los trabajos.
El contrato adjudicado por ADIF Alta Velocidad cuenta con un presupuesto total ofertado de 1.262.887,6 euros, impuestos incluidos, y será cofinanciado por el Fondo Europeo de Desarrollo Regional (FEDER) dentro del programa 2021-2027. A pesar de contar con esta financiación europea y de haberse tramitado por procedimiento abierto, la oferta ganadora fue la única valorada como la mejor tras el análisis de cuatro propuestas recibidas. El proceso de licitación se inició formalmente a finales de 2025, pero no ha sido hasta ahora, bien entrado el año 2026, cuando se ha formalizado el acuerdo con la firma adjudicataria, lo que ha ido consumiendo unos meses preciosos que ahora lastran el cronograma global de la infraestructura.
Desde instituciones como la Junta de Andalucía se ha venido reclamando una mayor celeridad en las inversiones para evitar que Almería siga siendo una isla ferroviaria dentro del Estado español. Sin embargo, los hitos pendientes son numerosos y de gran envergadura. Además del suministro de estos desvíos, aún resta completar tramos críticos como el de Níjar-Río Andarax y el de Los Arejos-Níjar, que han sufrido modificaciones presupuestarias y técnicas de calado en los últimos años. La interconexión entre las provincias y la electrificación de la línea, que requiere subestaciones y tendidos de alta tensión aún en fase de ejecución en zonas como Tabernas y Pulpí, confirman que el horizonte de 2027 se ha desvanecido definitivamente ante el peso de los datos técnicos.