Opinión

El 6,5%

Rafael M. Martos | Miércoles 06 de mayo de 2026

A ver si lo entiendo bien. Para algunos, parece que la provincia de Almería no es un lugar de invernaderos y playas, sino el escenario de una película de catástrofes que solo ellos ven. Hay que reconocerles el mérito: tienen una capacidad asombrosa para convertir un grano de arena en una duna del Sabinal, especialmente cuando se trata de agitar el avispero de la inmigración. Lo dijimos ya con el número de escolares en los cursos de cultura marroquí y lengua árabe, lo dijimos con el burka y el niqab, y ahora toca una estadística.

Hay ciertos actores políticos, con esa alegría que da la falta de escrúpulos, que se han lanzado a degüello a por el último Barómetro de Opinión Pública de la Fundación Centro de Estudios Andaluces (CENTRA). El titular que nos intentan vender es de esos que buscan que cierres la puerta con tres cerrojos: "La inmigración ya es el cuarto problema para los andaluces". Dicho así, con la admiración puesta y el tono de apocalipsis inminente, uno esperaría ver hordas cruzando el Paseo de Almería. Pero, como casi siempre, cuando uno deja de escuchar los gritos y se pone a leer los números, la realidad resulta ser mucho más terca y bastante menos dramática.

Vayamos a los datos del CENTRA. Es cierto, la inmigración —que algunos se empeñan en llamar "ilegal" con un rigor jurídico nulo, pues las personas son, como mucho, irregulares— aparece en el cuarto puesto. Pero, ¡ay, la magia de las proporciones! Resulta que los tres primeros problemas para los habitantes de esta Andalucía son un bloque compacto de ansiedad real: la sanidad preocupa al 21,8%, el precio de la vivienda al 21,6% y la falta de trabajo al 21,5%.

¿Saben cuánto suma el "pánico" migratorio? Un raquítico 6,5%. Estamos ante un cuarto puesto que, en una liga de tres gigantes, es prácticamente el que se queda fuera de la convocatoria.

Si la distancia entre el tercer y el cuarto puesto ya es un abismo, lo que ocurre cuando se le pregunta al encuestado qué le afecta a él, personalmente, es directamente para apagar la televisión y salir a dar un paseo por el Puerto. En este caso, el problema que más nos afecta a título individual es la sanidad... 18,7%, seguido de la vivienda con un 14%, y el desempleo con el 12,8% ¿Y la inmigración....? Bueno, pues es el problema que más afecta al 1.1% de los andaluces personalmente.

Y hablemos de la joya de la corona del miedo: la inseguridad ciudadana vinculada a la inmigración. Según el barómetro de marzo de 2026, ¿saben cuánta gente señala esto como su principal problema? Un 0,1%. Uno de cada mil. Es más probable que te caiga un rayo mientras compras un helado en la calle Real a que un almeriense, en la intimidad de una encuesta anónima, confiese que su gran trauma vital es la inseguridad provocada por los inmigrantes.

Lo que estamos presenciando es un ejercicio de irresponsabilidad política de primer nivel. Los portavoces de la ultraderecha que buscan arañar votos en el mar de plástico, se dedican a echar gasolina a un fuego que solo existe en sus discursos.

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Es muy fácil incendiar la calle cuando se tiene un micrófono y ninguna intención de solucionar el precio del alquiler. En la barra del bar, al calor del ruido de las redes sociales y con el eco de eslóganes xenófobos, a cualquiera se le puede ir la olla. Pero cuando el ciudadano se queda a solas con el encuestador, sin el "brum brum" de la bronca política de fondo, lo que le preocupa es que el médico le dé cita para este año y que su hijo pueda independizarse antes de los cuarenta.

Mentir con los datos es feo; usarlos para que los vecinos se miren con desconfianza mientras los problemas reales (esos que rozan el 22%) siguen ahí, es simplemente cínico. En este Estado que llamamos España, la verdadera emergencia no llega en patera; llega en forma de factura del alquiler o de una cita médica que no aparece. Pero claro, es mucho más sencillo señalar al que no tiene voto que gestionar lo que de verdad nos duele.

Efectivamente, solo al 1,1% de los encuestados les quita el sueño la inmigración en su día a día. Sin embargo, tenemos a representantes públicos y terminales mediáticas intentando convencernos de que el 98,9% restante estamos viviendo en una realidad paralela. Es una técnica vieja: si no tienes solución para los problemas reales, mejor inventa un enemigo que venga de fuera.

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