Los carlistas ganaron la Guerra Civil pero perdieron la paz pero no la luz de la tradición
En La Razón se recoge un escrito de Amadeo Rey desmintiendo una noticia falsa y anónima sobre una esquela mortuoria de Don Sixto de Borbón. Aprovechando esta triste noticia falsa para dar pie a repasar la relevancia histórica de su ilustre protagonista.
Siempre he admirado la fidelidad a unos principios, la lealtad a los amigos, la perseverancia en lo que cada uno considere justo. De igual modo he despreciado la mentira y el deliberado intento de confundir y tergiversar. Por eso, considero intolerable -en este mundo en el que las noticias falsas proliferan en demasía- que en los últimos días haya sido difundida una falsa esquela mortuoria de S.A.R. Don Sixto de Borbón-Parma, duque de Aranjuez, supuestamente elaborada por su Secretaría Política y por el Consejo de Estudios Hispánicos Felipe II, que está bajo su Alto Patronato. La manifiesta carencia de escrúpulos de quien publica una esquela de un supuesto difunto que no es tal, es intolerable y deriva probablemente de un resentido afán por dañar la figura de Don Sixto y de su entorno. Y aunque yo no sea carlista, me genera admiración y respeto su figura por su tesón.
Sin embargo, esta inconcebible maniobra de pésimo gusto es ocasión para recordar la figura de Don Sixto Enrique de Borbón-Parma y Borbón-Busset. En efecto, es hijo menor de SS.AA.RR. Don Javier de Borbón-Parma y Braganza y Doña Magdalena de Borbón-Busset, duques de Parma. Don Javier era hermano de la emperatriz Zita, esposa del beato Carlos I, emperador de Austria, rey de Hungría y de Bohemia.
Cuando en septiembre de 1936 falleció en Viena Don Alfonso Carlos de Borbón y Austria-Este, duque de San Jaime, quien para el Carlismo fue rey de España, su sobrino Don Javier, que en enero de ese año había sido designado regente del Carlismo, asumió su máxima representación. Con el tiempo, la Comunión Tradicionalista le consideró legítimo sucesor de los derechos al trono de España. Don Javier y Doña Magdalena tuvieron seis hijos. La mayor, Doña María Francisca, casada con el príncipe Édouard Lobkowicz, y el menor, Don Sixto, siguieron fieles a la tradicional esencia del Carlismo. Sin embargo, Don Carlos Hugo, casado con la princesa Irene de los Países Bajos, y sus hermanas María Teresa, Cecilia María y María de las Nieves, las tres solteras, secundaron una corriente distinta. En efecto, en las elecciones generales de 1977 el Partido Carlista encabezado por Don Carlos Hugo entró en tal deriva que se aproximó al Partido Comunista a cuyo lado se presentó en dichos comicios, abandonando la coalición con IU en 1987.
Don Sixto, ciudadano francés, no podía enrolarse en el Ejército Español, como era su deseo, así que decidió alistarse en la Legión Española, Tercio Gran Capitán, I de la Legión en Melilla, bajo el nombre de incógnito de «Enrique Aranjuez». Cuando su verdadera identidad fue desvelada, ya había jurado bandera. Fue luego oficial del Ejército Portugués durante las guerras coloniales de los años setenta. Más tarde, al comprobar la deriva izquierdista de su hermano decidió, como Abanderado del Carlismo o de la Tradición, reconstruir la Comunión Tradicionalista. Del enfrentamiento entre los hermanos se produjeron los incidentes de Montejurra, durante la romería anual, el año 1976, que concluyó con dos muertos.Don Sixto Enrique acudió acompañado de dirigentes históricos del Carlismo, como José Arturo Márquez de Prado y Hermenegildo García Llorente, pero también de personalidades que habían militado en el Carlismo en algunos momentos de su vida, como el ministro Antonio María de Oriol y el presidente de la Diputación de Guipúzcoa Juan María Araluce, el primero secuestrado por el GRAPO y el segundo asesinado por ETA más adelante.
Entre miles de carlistas, se vio a un pequeño grupo de personas de organizaciones de extrema derecha. Después de los sucesos de Montejurra Don Sixto Enrique continuó la actividad política en España, donde nunca le faltaron leales. Pero también en Francia, donde presidió durante años la conmemoración del Memorial de San Dionisio. En 2001, en tiempos en que yo vivía en Buenos Aires, sufrió un gravísimo accidente de circulación en la Pampa del que nunca se recuperó totalmente, si bien su actividad ha sido incansable hasta fechas recientes. Propietario del castillo de Lignières, que heredó de su madre, mandado construir por Colbert a Le Vau, en el Berry, ha vivido allí hasta fecha reciente. Últimamente, por haberse dificultado más aún su movilidad, se ha trasladado a una residencia asistida.
Precisamente por ello se ha producido un pleito derivado de la inobservancia por parte del Estado francés de las disposiciones del Príncipe respecto de las personas que deseaba se ocuparan de asistirlo en la gestión de sus asuntos. También hace años otorgó disposiciones relativas a su sucesión, no sólo patrimonial sino también dinástica. Dios le guarde.