Almería

El PP necesitaría 18.000 votos para igualar su resultado de 2022

17M

El análisis matemático de las autonómicas desvela que Vox duplicó el ritmo de crecimiento del PSOE y rentabilizó la movilización masiva, mientras que el bloque de izquierdas retrocede en porcentaje

Rafael M. Martos | Martes 19 de mayo de 2026

Las elecciones autonómicas celebradas el pasado 17 de mayo en la provincia de Almería han dejado una lectura que va mucho más allá de las posiciones tradicionales de los partidos. Al profundizar en la ingeniería matemática y en el comportamiento de las cifras, se desvela que el fuerte incremento de la participación alteró de manera drástica el valor real de cada voto. La movilización masiva de los ciudadanos obligaba a las formaciones políticas a realizar un sobresfuerzo estadístico para mantener sus respectivas cuotas de mercado electoral. De este modo, el crecimiento en número de papeletas que prácticamente todas las siglas han exhibido en la provincia esconde realidades muy dispares cuando se calcula cuántos sufragios le habrían hecho falta a cada organización para replicar la solidez porcentual que obtuvieron en el año 2022.

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El crecimiento del censo activo en Almería elevó de forma extraordinaria el coste de los porcentajes. En el año 2022, el PP rozó la hegemonía provincial al capitalizar un 45,22 por ciento del total de los votos válidos emitidos con 118.955 sufragios. Sin embargo, en esta última cita electoral de 2026, a pesar de haber incrementado su caudal absoluto en 9.874 papeletas hasta alcanzar las 128.829, su peso relativo dentro de la provincia descendió notablemente hasta el 42,56 por ciento. La aplicación de las reglas de proporcionalidad demuestra que, para que el PP hubiese mantenido intacto su porcentaje anterior del 45,22 por ciento dentro del nuevo universo de 302.656 votantes almerienses, habría necesitado acumular exactamente 136.861 votos. Esto implica que la formación se quedó a una distancia de 8.032 papeletas de su propio listón histórico, evidenciando una pérdida de eficiencia a causa de la movilización.

Una situación igualmente compleja se observa en la trayectoria del PSOE en el territorio almeriense. En los pasados comicios autonómicos, la formación ostentaba el 21,94 por ciento del respaldo electoral gracias a 57.709 votos. En la jornada del 17 de mayo, los socialistas consiguieron elevar su cifra absoluta hasta los 64.604 votos, lo que supone un incremento de 6.895 apoyos. No obstante, al igual que le sucedió a los populares, el crecimiento de la participación diluyó el impacto de su subida, haciendo que su porcentaje real en la provincia bajara ligeramente hasta el 21,34 por ciento. Los cálculos estadísticos revelan que el PSOE habría precisado alcanzar los 66.402 sufragios para retener el peso proporcional del 21,94 por ciento, lo que sitúa su déficit de fidelización en 1.798 votos respecto a la velocidad de crecimiento que exigía el censo.

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En el extremo opuesto de la rentabilidad matemática se sitúa Vox, que emerge como la formación que de manera más clara ha salido beneficiada por el flujo de nuevos votantes. En el año 2022, el partido contaba con un 20,57 por ciento de los apoyos en la provincia sustentado en 54.122 papeletas. Tras el recuento de los últimos comicios, la organización experimentó una escalada absoluta de 15.567 votos, situándose en un total de 69.689 sufragios. Este empuje no solo absorbió el impacto del aumento de la participación, sino que elevó su cuota relativa de mercado político en Almería hasta el 23,02 por ciento. Si Vox se hubiera limitado a mantener su porcentaje anterior del 20,57 por ciento, le habría bastado con cosechar 62.256 votos; por consiguiente, la formación superó sus propias expectativas matemáticas en 7.433 papeletas netas, un crecimiento que contrasta de manera directa con el retroceso proporcional sufrido por la izquierda alternativa de Por Andalucía, que bajó del 4,96 por ciento con 13.052 votos al 3,70 por ciento con 11.220 sufragios, perdiendo 1.832 apoyos directos.

El escenario almeriense guarda paralelismos con el comportamiento global de la comunidad, donde las exigencias numéricas reconfiguraron el parlamento de la Junta de Andalucía. A nivel autonómico, el PP cosechó 1.735.819 votos, lo que representa una subida de 146.547 papeletas respecto a las 1.589.272 anteriores, pero la irrupción de nuevos electores redujo su representatividad en escaños al perder la mayoría absoluta del Estado español en el arco parlamentario. El PSOE andaluz sumó 59.388 votos al pasar de 888.325 a 947.713, un aumento que tampoco bastó para sostener sus posiciones institucionales previas. Por el contrario, Vox sumó 80.017 votos en toda Andalucía al saltar de 496.618 a 576.635 sufragios, consolidando una tendencia donde la movilización del electorado se tradujo en una mayor concentración del voto hacia las posiciones de la derecha y centroderecha en detrimento del equilibrio porcentual que las fuerzas mayoritarias ostentaban en el pasado periodo legislativo.

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