Entrevistas

Antonio Valdivieso repasa su trayectoria tras consolidar a CCOO como la primera fuerza sindical

El exsecretario general rememora la gestión crítica de la pandemia en la provincia y defiende un sindicalismo sociopolítico e independiente que ostenta el 40% de la representación almeriense

Rafael M. Martos | Sábado 23 de mayo de 2026

Antonio Valdivieso, quien ha liderado la Unión Provincial de Comisiones Obreras (CCOO) en Almería desde el año 2017 hasta marzo de 2026, ha realizado un profundo y detallado balance de su trayectoria con motivo de su reciente jubilación. Durante su mandato, la organización ha experimentado una transformación histórica en el mapa laboral almeriense, logrando posicionarse como la fuerza sindical mayoritaria en el territorio. Valdivieso, nacido en el año 1964, rememora que sus inquietudes sindicales se originaron en el año 1986, coincidiendo con sus inicios profesionales como docente y funcionario público. Tras afiliarse en ese momento y colaborar activamente en las bases de sus centros de trabajo mediante asambleas, pasó a formar parte orgánica de la dirección del sindicato en el año 1997, asumiendo posteriormente la máxima responsabilidad provincial durante casi una década.

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En sus recuerdos de la época estudiantil y formativa en la provincia, Valdivieso destaca el impacto de referentes cercanos que determinaron su vinculación a CCOO en lugar de otras opciones. Según evoca el propio exsecretario general, "en mi formación yo fui alumno de Hermelindo Castro Nogueira, que fue, por ejemplo, el primer secretario general del Sindicato de Comisiones Obreras de Educación". Esta cercanía y la confluencia con un sindicalismo de clase marcaron sus pasos. Al defender la vigencia del concepto de sindicato de clase frente a sectores críticos, Valdivieso aclara que esta denominación no fragmenta, sino que cohesiona el mercado laboral almeriense, integrando desde el sector del manipulado hasta los servicios públicos. En sus propias palabras, "ser un sindicato de clase es precisamente porque no somos un sindicato que se dedique solamente a un sector", diferenciándose de las organizaciones meramente corporativas o gremiales. El líder sindical subraya que "en nuestro sindicato hay personas que trabajan en toda la diversidad del mercado laboral", incidiendo en que, más allá de las diferencias profesionales, "todos, trabajemos en lo que trabajemos, somos trabajadores, es decir, somos obreros, por lo tanto, dependemos de un sueldo, de una nómina", independientemente de que el patrón sea una empresa privada o una administración pública.

Esta visión integral del sindicalismo sociopolítico implica, según el exdirigente, que los objetivos de la organización exceden la mejora de los convenios colectivos particulares para abrazar las necesidades de los trabajadores en su condición de ciudadanos. Valdivieso remarca que "no solamente nos dedicamos a mejorar las condiciones laborales, a mejorar los convenios o eso, condiciones laborales, sino que además queremos que haya unos servicios públicos", exigiendo una educación pública, gratuita y de calidad, una sanidad robusta, pensiones dignas, acceso a la vivienda y la defensa activa de los derechos sociales y las libertades democráticas heredadas de la lucha contra el franquismo. En este sentido, aborda con total transparencia la evolución política del sindicato, reconociendo que, si bien sus orígenes se sitúan en células del Partido Comunista y con dirigentes históricos como Marcelino Camacho que fueron diputados, la organización transitó con éxito hacia una plena autonomía. Este proceso, culminado bajo la dirección confederal de Antonio Gutiérrez antes del año 2000, supuso la desvinculación total de cualquier tutela partidista. De este modo, Valdivieso contrapone la independencia de CCOO frente al seguidismo histórico que se le ha achacado a la UGT respecto al PSOE, o a las nuevas organizaciones corporativas ligadas directamente a partidos emergentes que buscan desmantelar el marco laboral actual.

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Al repasar los momentos más complejos de su gestión en la provincia de Almería, Valdivieso identifica la crisis sanitaria de la covid-19 como el escenario más duro al que se ha enfrentado. Ante la parálisis casi total de la actividad económica, las centrales sindicales fueron declaradas servicios esenciales, lo que exigió una transformación radical y un sobreesfuerzo humano extraordinario. El exsecretario general destaca con orgullo que "el sindicato no cierra por la pandemia, está negociando continuamente ERTE", detallando que debieron arbitrar medidas de seguridad estrictas tanto para la ciudadanía como para los trabajadores esenciales que seguían en primera línea. Durante este periodo crítico, las reuniones presenciales se sustituyeron por videoconferencias y citas previas telemáticas, multiplicando por tres o por cuatro la actividad habitual de la sede sindical almeriense con el único fin de preservar la salud y las condiciones de los asalariados de la provincia.

Por el contrario, la mayor satisfacción de su mandato radica en el histórico vuelco electoral conseguido en el ámbito provincial. En el año 2017, al asumir Valdivieso la secretaría general, CCOO se encontraba en una posición secundaria en Almería, situándose 89 delegados por debajo de la UGT. En un plazo récord, el sindicato logró dar la vuelta a las estadísticas. Según relata el propio exlíder, "en menos de dos años, conseguimos revertir esa situación de 89 por debajo y ganamos de 102", lo que representó un incremento de casi 200 representantes a favor de su organización al cierre del proceso electoral concentrado de 2019. Esta hegemonía laboral se consolidó y amplió de nuevo en las elecciones sindicales del año 2023, marcando el punto álgido de su gestión. Valdivieso afirma con rotundidad que "esa consolidación como primer sindicato de la provincia es quizá el momento más dulce o la experiencia más dulce que he tenido en mi mandato", dejando la dirección provincial con una ventaja aún mayor respecto a sus competidores.

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Actualmente, el nivel de representatividad de CCOO en la provincia de Almería se sitúa en torno al 40% de los votos emitidos por los trabajadores en las elecciones sindicales. Valdivieso pone en valor el trabajo conjunto y la unidad de acción que mantienen con la UGT, cuya representación ronda el 35% o 36%. El exsecretario general resalta el peso de ambas organizaciones al afirmar que "entre los dos sindicatos de clase, muchas cosas nos coordinamos y tenemos unidad de acción, pues representamos al 75% de los trabajadores de esta provincia", desmarcándose de la atomización de los sindicatos corporativos que persiguen intereses meramente particulares y que "buscan acabar precisamente con esa poder que tienen los sindicatos de negociación colectiva, que al fin y al cabo es el poder de marcar leyes que no se hacen en el Parlamento, pero que se publican en el Boletín Oficial del Estado, que son los convenios colectivos".

Finalmente, Valdivieso defiende la fortaleza del modelo sindical en el Estado español frente a las comparaciones con otros países. Explica que, a diferencia de aquellos sistemas extranjeros donde los convenios colectivos solo amparan a los trabajadores afiliados, en España la legislación establece que los acuerdos negociados son de aplicación general para la totalidad de las plantillas. Aunque esta cobertura universal puede desincentivar la afiliación obligatoria, Comisiones Obreras cuenta con más de un millón de cotizantes estables al corriente de pago en todo el Estado, erigiéndose como la mayor organización social y política de todo el territorio, superando ampliamente en base asociativa a cualquier partido político. Esta base de afiliación andaluza y almeriense es, en palabras del exdirigente, el verdadero motor que sufraga la autonomía del sindicato y le permite ejercer su labor inspectora y negociadora sin depender absolutamente de presiones externas.

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Tras desgranar la consolidación organizativa del sindicato, Antonio Valdivieso aborda la realidad socioeconómica de la provincia de Almería. El exsecretario general califica de profundamente hipócrita la paradoja de una economía agraria que bate récords anuales de facturación y exportación pero que, de manera paralela, sostiene sus beneficios sobre bolsas de fraude y precariedad laboral. Valdivieso incide en que el campo y los invernaderos albergan una importante cantidad de mano de obra en situación irregular, un escenario de explotación que define como un régimen prácticamente de semiesclavitud. Aunque valora el actual proceso de regularización extraordinaria como una solución momentánea, advierte que el problema resurgirá estructuralmente dentro de unos años si no se atajan las dinámicas de contratación abusivas en las localidades agrícolas. En estas zonas, según apunta, formaciones como Vox encuentran un fuerte respaldo electoral entre empleadores que buscan mantener a los trabajadores privados de derechos y papeles para eludir el pago de horas extras y abonar salarios de 4 o 5 euros por hora frente a los más de 9 euros fijados por la normativa estatal.

Un desfalco millonario bajo el plástico almeriense

Las estimaciones desarrolladas por el sindicato entre los años 2011 y 2021 destapan un volumen de fraude sistemático bajo los cultivos de plástico. Valdivieso, quien participó directamente en el Observatorio contra el Fraude durante su mandato en la provincia, detalla que cada campaña agrícola genera una bolsa de fraude superior a los 20 millones de euros a la Seguridad Social, a lo que se suman otros 5 millones de euros defraudados a la Agencia Tributaria por salarios no declarados en las liquidaciones de Hacienda.

Este desfalco global de 25 millones de euros por campaña, que apenas ha experimentado un leve descenso reciente hasta situarse en los 20 millones, resulta inasumible para una Inspección de Trabajo incapaz de fiscalizar la totalidad de estas explotaciones debido a la complejidad de su control sobre el terreno. El exdirigente recalca el impacto de esta situación recordando que el 25% de las personas afiliadas actuales a la Seguridad Social en la provincia son ciudadanos extranjeros, sin contabilizar la importante bolsa de trabajadores sin regularizar que resultan indispensables para sostener el motor económico almeriense.

"En Almería más del 55% de los trabajadores que están dados de alta, aproximadamente unos 340.000, pues más de 185.000 trabajadores de nuestra provincia están por debajo del salario mínimo interprofesional", subraya Valdivieso de forma alarmante.

Esta realidad sitúa a la provincia como la tercera de España con los salarios más bajos y, en consecuencia, con las pensiones más reducidas de todo el Estado español. A pesar de que el sector agroalimentario es puntero, exporta más cada año y obtiene cotizaciones óptimas por sus cosechas, la riqueza se distribuye de manera sumamente deficiente debido al empeño patronal de blindar márgenes de beneficio que rondan el 18% o el 20%. La propuesta sindical se limita a exigir que las categorías más bajas se sitúen un punto o un punto y medio por encima del salario mínimo interprofesional, una reclamación bloqueada históricamente por los empresarios y que solo recientemente ha logrado pequeños avances tras forzar la mediación del Centro Andaluz de Relaciones Laborales y lograr la implicación de la Consejería de Empleo de la Junta de Andalucía.

Fuga de profesionales y fraude en las categorías laborales

El análisis de Valdivieso desmitifica los discursos que acusan a la población autóctona de rechazar determinados empleos. El exsecretario general equipara la situación actual de los inmigrantes en sectores como el campo, la hostelería, la construcción o la dependencia con la emigración histórica de los andaluces en las décadas de los cincuenta y sesenta hacia Alemania, Francia o Hispanoamérica, así como a Cataluña, Madrid o el País Vasco. Sostiene que los trabajadores españoles abandonan la hostelería o la construcción no por falta de voluntad, sino huyendo de condiciones extremadamente precarias, turnos partidos, nocturnidad y la imposibilidad de conciliar la vida laboral y familiar. Pone como ejemplo el sector sanitario, donde la provincia sufre graves problemas para contratar médicos y enfermeros porque estos profesionales cualificados emigran a territorios vecinos como Murcia o al extranjero en busca de remuneraciones dignas.

Esta devaluación del empleo se traduce, según Valdivieso, en prácticas fraudulentas generalizadas en el tejido empresarial almeriense, como la contratación de plantillas enteras bajo la categoría de auxiliares de camarero o auxiliares administrativos para ahorrarse entre 200 y 300 euros mensuales por empleado a pesar de desempeñar funciones de superior responsabilidad. Esta estratagema es especialmente visible en los almacenes del manipulado, donde la mayoría de las empresas eluden el convenio propio del sector para el personal administrativo y les aplican el de dependencia mercantil, sustancialmente más bajo en sus tablas salariales.

Cualificación sindical y el relevo de los "cuarentañeros"

Con respecto a las cuestiones sobre la presunta profesionalización del sindicalismo, Valdivieso defiende la necesidad de contar con representantes altamente cualificados y formados para equilibrar las fuerzas frente a los gabinetes jurídicos y expertos en recursos humanos de las grandes corporaciones. Tras aclarar que, a lo largo de sus casi 30 años de dedicación sindical —que incluyeron doce o trece años al frente del sindicato de Educación en CCOO Almería y nueve años como secretario general de las Comisiones Obreras de Andalucía—, jamás ha percibido un sueldo de la organización obrera, detalla que sus ingresos siempre han procedido de su plaza como maestro dependiente de la Junta de Andalucía mediante licencias de representación.

Por último, al evaluar el arraigo de las nuevas generaciones en el tejido laboral, constata que, aunque la precariedad retrasa el acercamiento de los jóvenes a los sindicatos hasta los 26 o 28 años, la Unión Provincial de CCOO afronta el futuro con un notable rejuvenecimiento en sus estructuras y órganos de dirección, delegando el liderazgo en equipos renovados integrados por profesionales en torno a los cuarenta años de edad con la experiencia necesaria para consolidar los derechos de la clase trabajadora almeriense.

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