El Consejo de Gobierno de la Universidad de Almería ha tomado una decisión significativa en su última reunión al aprobar un protocolo que regula el uso de dispositivos detectores de radiofrecuencia y de campo magnético por parte del profesorado durante la vigilancia de las pruebas de evaluación. Esta medida tiene como objetivo principal prevenir el fraude en los exámenes y asegurar la fiabilidad de los resultados obtenidos por los estudiantes.
Este nuevo procedimiento se implementará a partir de la convocatoria ordinaria de exámenes programada para este junio. El protocolo establece el uso de dos tipos específicos de equipos durante la supervisión: los detectores de radiofrecuencia (RF), que permiten identificar transmisiones inalámbricas mediante indicadores de intensidad de señal, y los detectores de campo magnético, que son útiles para localizar dispositivos ocultos al detectar perturbaciones en el campo magnético.
Los dispositivos mencionados en este protocolo son pasivos, lo que significa que no emiten señales significativas, ni interfieren con las comunicaciones, ni registran contenidos. Según lo estipulado, su uso será estrictamente preventivo y disuasorio, guiado por principios como la necesidad, idoneidad y proporcionalidad. Esto garantiza una intervención mínima, respetando siempre la dignidad personal y los derechos del alumnado.
La Universidad busca dotar a sus docentes con estos equipos para evitar el uso indebido durante los exámenes de dispositivos electrónicos pequeños y difíciles de detectar a simple vista, como diminutos transmisores o cámaras integradas en ropa o accesorios personales. Estos dispositivos pueden facilitar la comunicación entre estudiantes o con personas externas al aula mediante audio o video. Una finalidad clave es proteger a aquellos alumnos que actúan con honestidad y esfuerzo académico, evitando que sean injustamente perjudicados por prácticas fraudulentas.
La detección de estos dispositivos puede ser complicada debido a su capacidad para ocultarse fácilmente en lugares como el oído o el cabello. Además, continuamente surgen nuevos modelos en el mercado, lo que hace necesario contar con herramientas técnicas específicas para su identificación. Los detectores regulados son herramientas pasivas y no intrusivas que respetan los derechos fundamentales, ya que no acceden a contenidos ni interfieren en las comunicaciones.
El uso generalizado de estas herramientas en universidades tanto nacionales como internacionales responde a una estrategia preventiva contra el fraude académico, alineándose con las recomendaciones emitidas por organismos especializados en integridad académica.
La Universidad proporcionará equipos de detección al profesorado para utilizarlos durante las evaluaciones, ajustando la sensibilidad según sea necesario. Si un detector indica posibles señales provenientes de un dispositivo prohibido, el docente podrá verificarlo acercando el detector al área del estudiante afectado. Si persiste la señal, se cambiará al alumno de lugar para realizar una nueva verificación. En caso de que se confirme nuevamente la señal y el estudiante niegue tener dispositivos electrónicos, se procederá a utilizar otro detector para corroborar la situación.
Si ambos detectores confirman la presencia de señales no permitidas, el profesor tendrá la autoridad para excluir al estudiante del examen conforme al artículo 14.3 del Reglamento de Evaluación. Este proceso podrá llevarse a cabo con la presencia adicional de una tercera persona designada por el docente para garantizar la objetividad del procedimiento.