Opinión

Y nosotros sin saberlo

Juan Torrijos Arribas | Miércoles 27 de mayo de 2026

Si no llega a ser por las declaraciones en la Cope de Cesar Antonio Molina, que fue ministro en el gobierno de Zapatero, y que se ha despachado a gusto contra el hombre que le nombró para el cargo, había decidido no dedicar una línea más a semejante personaje que vamos descubriendo. ¿Venganza del señor Molina? Ha tardado, pero dicen que siempre sienta mejor fría. Y helado ha dejado al personal. Durante los dos años que estuvo de ministro junto a Zp, le reconoce su incompetencia. Discutía con Solbes sin entender y sin argumentos.

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Y nosotros sin saberlo.

Cuando hablaba se creía que hablaba en nombre de Dios, y que le había nombrado para salvar al mundo. Un iluminado, vamos.

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Y nosotros sin saberlo.

Hemos tenido a un inútil socialista de presidente de gobierno en España durante ocho largos años, así dejó el país, en la ruina.

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Y nosotros, esto, sí lo sabíamos.

Nos hemos quedado por estos lares con la putada del PHN a tres provincias españolas, y nadie nos ha contado quién de verdad era el personaje que estaba mandando entonces en el país, y que durante más de diez años ha estado engañando a la sociedad española y a la venezolana.

Y a nosotros, esto, nos costaba creerlo.

Por lo declarado por Cesar Antonio Molina, que fuera su ministro, el caballero era conocido de sobra por sus colaboradores en Moncloa. Como lo conocía Guerra cuando le llamaba bambi. Haciendo justicia, algo así como decirle suavemente “tonto, inútil, payaso”.

Y nosotros lo intuíamos.

Se le comparó con aquel Mr. Bean inglés, por su cara y algunos de sus gestos. Esa sonrisa de “pringao” que nos ofrecía. Y si nos atenemos a lo manifestado por Cesar A. Molina, no solo era un parecido físico lo existente, había algo en su interior que lo vinculaba con el personaje cómico británico.

Nos hablaron de minas de oro. Y como te podías creer que intentaba ganarle a Antonio Molina con su: Soy minero… Pues lo intentaba.

Negociaba con el petróleo venezolano en la China de Yin Chin Pin. Y se nos hizo petrolero. Debía quererle ganar la partida desde la tierra de Maduro a la América del norte.

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Y esto, nosotros, sin saberlo.

Para terminar se nos metió a trabajar con la piedra. Pero en este caso la preciosa. No era cuestión de hacerle la competencia a nuestro paisano Cosentino con el Silestone. Si tenía la mina de oro ¡soy minero! solo le quedaba para cerrar el círculo con las joyas. Y Zapatero se nos hizo joyero.

Y nosotros sin saberlo.

Los que le aplaudían hace unas semanas en los mítines ofrecido en Andalucía ¿qué piensan de este minero, joyero, del que uno de sus ministros ha dicho que era un inútil como presidente de gobierno?

Lo tengo claro, aquí el malo para este personal sanchista es Cesar Antonio Molina, que, como Felipe, Guerra y tantos otros viejos socialistas, se ha hecho facha. Si estuviera vivo el coronel de las palmeras, diría que las joyas son falsas, que eran piedras de mármol. ¡Qué pena de país, en qué manos estuvo durante ocho años!

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