La provincia de Almería trata de asimilar la tragedia ocurrida en el núcleo de El Ejido, donde un joven de 25 años acabó con la vida de su madre y su padrastro. El avance de las investigaciones judiciales ha desvelado que el presunto autor de los disparos contaba con un detallado historial médico que advertía de su alta peligrosidad y sus severos trastornos psiquiátricos, en el marco de un caso por amenazas en una gasolinera que terminó siendo archivado por la justicia a finales del año pasado al considerarse que el acusado no tenía responsabilidad criminal debido al estado de sus facultades.
El brutal ataque que ha conmocionado a toda la sociedad de Almería presenta un historial de alertas médicas desatendidas. El principal sospechoso del crimen perpetrado en el barrio ejidense de El Canalillo había eludido una condena previa debido a que una jueza determinó que sus capacidades cognitivas se encontraban totalmente anuladas en el momento de los hechos. Aunque los informes forenses de aquel entonces recomendaban de forma explícita un seguimiento psiquiátrico estricto y alertaban sobre su descontrolada adicción a los estupefacientes, las limitaciones de la legislación vigente impidieron acordar su reclusión obligatoria en un entorno clínico, lo que derivó en su inmediata puesta en libertad.
De acuerdo con la información clínica recopilada, el presunto agresor llegó a registrar hasta cinco hospitalizaciones urgentes y de carácter involuntario a lo largo del año pasado. Dichos internamientos médicos estuvieron motivados por intensos brotes psicóticos y conductas marcadamente agresivas vinculadas a fenómenos alucinatorios, un cuadro psiquiátrico severo que se veía agravado por un consumo continuado de cannabis, según constataron los especialistas en sus evaluaciones.
La preocupante escalada de violencia del procesado dio una primera señal de alarma extrema apenas cuarenta y ocho horas antes de la matanza colectiva. Durante el viaje de regreso tras una estancia familiar en Granada, el individuo detuvo su vehículo en el entorno urbano de Adra. Allí, tras increpar a su esposa con acusaciones de infidelidad y manifestar su intención de acabar con varios parientes, la atacó brutalmente con un arma blanca en el rostro. Durante la agresión, el sujeto le dirigió expresiones textuales como "eres el demonio" o "voy a matarte", provocándole lesiones de extrema gravedad de las que logró sobrevivir al protegerse. Por este suceso previo, la justicia le imputa ahora un cargo adicional de tentativa de asesinato en el ámbito de la violencia de género.
El desenlace más trágico se produjo finalmente en los alrededores del domicilio familiar, donde el sospechoso aguardaba armado a que regresaran sus allegados. Nada más escuchar el vehículo, abordó el automóvil disparando a bocajarro contra su padrastro y su madre, terminando con sus vidas en el acto. Seguidamente, continuó abriendo fuego hacia los asientos traseros del coche, donde se encontraban su pareja junto a su bebé de siete meses y otros menores. La mujer consiguió refugiarse de milagro en el interior de la vivienda gracias a la intervención de un hermano del atacante, descubriendo segundos después que el lactante presentaba un impacto de bala directo en la cabeza. El menor permanece ingresado en estado crítico en la Unidad de Cuidados Intensivos tras una intervención quirúrgica de urgencia.
Lejos de detener su huida, el agresor extendió el pánico por la zona al disparar en repetidas ocasiones contra una vecina de diecinueve años y su hija de veintiún meses, alcanzando a la pequeña en el costado. En su fuga, también tiroteó en el cráneo al padre de un conocido que intentó interponerse para proteger a su hijo. Actualmente, el detenido se encuentra en prisión provisional incomunicada y sin fianza, investigado por un doble homicidio consumado y seis tentativas de muerte. Su captura se produjo de madrugada, cuando un amplio dispositivo conjunto de la Guardia Civil y la Policía Local de El Ejido logró interceptarlo al intentar regresar a la barriada donde cometió los crímenes.