Almería

El pinsapo se muda a Almería: Bacares acogerá un experimento botánico clave frente al cambio climático

El municipio almeriense es una de las cinco localizaciones andaluzas escogidas para plantar cientos de ejemplares de este abeto con el fin de crear espacios protectores para la biodiversidad

Miércoles 27 de mayo de 2026

El paisaje de alta montaña de Almería formará parte de una vanguardista estrategia medioambiental para proteger la biodiversidad del sur peninsular. La administración autonómica ha puesto en marcha un ambicioso proyecto para introducir ejemplares de pinsapo en diversos puntos estratégicos de la región, destacando la selección del municipio de Bacares como uno de los epicentros de esta intervención. El plan contempla una densidad de siembra notable, estimando la colocación de entre 200 y 500 unidades de este abeto prehistórico por cada hectárea de terreno seleccionada.E

Esta intervención corre a cargo de la Consejería de Sostenibilidad y Medio Ambiente de la Junta de Andalucía, institución que ha destinado un presupuesto que roza los 481.000 euros para la ejecución de los trabajos. El despliegue de las tareas sobre el terreno se prolongará durante un periodo improrrogable de 20 meses. Además de la provincia almeriense, el programa se extenderá de forma paralela a los términos gaditanos de Algodonales y Villaluenga del Rosario, al municipio malagueño de Cortes de la Frontera y a la localidad granadina de Lanjarón. El propósito de esta red es la creación de los denominados refugios climáticos, áreas geográficas concebidas especialmente para salvaguardar la flora y fauna autóctona de las variaciones térmicas extremas.

Los informes técnicos que maneja la administración autonómica advierten de que una parte muy sustancial de la riqueza ecológica andaluza sufrirá alteraciones severas debido al calentamiento global y a otras transformaciones medioambientales contemporáneas. Por este motivo, los responsables del proyecto defienden que resulta indispensable transformar las metodologías de conservación vigentes para amoldarse a los nuevos retos ambientales. Desde el Ejecutivo andaluz explican que, con el fin de evitar que esta transición resulte perjudicial, es prioritario diseñar planes preventivos que ayuden a estructurar entornos naturales mucho más resistentes, dotando a los gestores públicos de mecanismos eficaces para reaccionar ante los desafíos del futuro a medio plazo.

Desde el punto de vista técnico, estos enclaves protectores operan bajo dos modalidades conceptuales. Por un lado, funcionan como entornos de recepción, definidos como lugares donde la evolución del clima ofrecerá un escenario idóneo para el asentamiento y dispersión de nuevas comunidades de seres vivos. Por otro lado, actúan como áreas de preservación, caracterizadas por registrar variaciones de temperatura de forma mucho más suavizada que el resto de su entorno, lo que garantiza que las dinámicas ecológicas esenciales perduren con el paso de los años.

Para materializar esta iniciativa en el monte, será necesaria una intervención directa sobre el terreno mediante movimientos de tierra controlados. Los operarios realizarán excavaciones individuales y casillas específicas para garantizar el arraigo de cada árbol, una labor minuciosa dada la alta concentración de ejemplares que se pretende introducir en el entorno.

Esta campaña de reforestación posee un marcado carácter de ensayo científico. A través de la monitorización de los cinco emplazamientos andaluces, los expertos buscan evaluar y confrontar la evolución biológica del pinsapo en diferentes condiciones geográficas. De este modo, se busca establecer pautas sólidas para el futuro de la especie, comprobar la fiabilidad de las predicciones científicas sobre sus hábitats ideales, verificar si el árbol es capaz de prosperar a largo plazo en las nuevas ubicaciones asignadas y descubrir áreas inéditas que reúnan los requisitos para convertirse en futuros protectores botánicos.