Almería

SATSE exige acabar con la brecha de género en la salud y la falta de personal para atender la patología femenina

El Sindicato de Enfermería urge un incremento de recursos, formación e investigación frente a la "invisibilización" y la excesiva prescripción de fármacos en las mujeres

Jueves 28 de mayo de 2026

La provincia de Almería se ha convertido en el escenario para reivindicar un giro estructural en el sistema sanitario que erradique los desequilibrios que afectan a la población femenina. Coincidiendo con el Día Internacional de Acción por la Salud de las Mujeres, se ha puesto de manifiesto la urgente necesidad de aumentar las plantillas públicas, reforzar la investigación científica y mejorar la formación con el fin de atajar el sufrimiento psicológico, físico y emocional que afecta de forma mayoritaria a este sector de la sociedad, derivado de una disparidad social que se ha cronificado con el paso de los años.

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Existe una honda preocupación por la falta de luz sobre patologías muy asociadas al género femenino, tales como el insomnio, la depresión, la fibromialgia, la fatiga crónica y diversas dolencias de tipo osteoarticular o gastrointestinal, las cuales suelen quedar en un segundo plano dentro de los diagnósticos. Por este motivo, se solicita una implicación real y presupuestaria a los diferentes partidos políticos (como el PP o el PSOE), a las empresas del sector privado y a las distintas administraciones públicas para revertir estos sesgos sanitarios.

Uno de los efectos más alarmantes de no contemplar la salud desde una perspectiva diferenciada es la tendencia a resolver estos cuadros clínicos mediante la prescripción masiva de medicamentos. En este sentido, los datos revelan que el sector femenino consume cerca del 70 por ciento de los psicofármacos antidepresivos en el país. Esta situación evidencia una clara sobremedicalización motivada por la escasez de ensayos clínicos y estudios que adopten un enfoque de género.

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Esta problemática está estrechamente ligada a las presiones de carácter social y a las elevadas metas personales que afrontan las mujeres, quienes compaginan sus trayectorias profesionales con la gestión del entorno doméstico y el cuidado de familiares a cargo. Las estadísticas de conciliación avalan que los roles de asistencia familiar siguen recayendo mayoritariamente sobre ellas. Para combatir esto, se reclama el desarrollo de estrategias institucionales que garanticen la conciliación y la corresponsabilidad real, rompiendo con el falso mito de que la mujer posee una disposición innata o una obligación ética orientada de forma exclusiva a la protección y cuidado de los demás.

Este panorama golpea con especial dureza a profesiones con un alto índice de ocupación femenina, como ocurre en la enfermería y la fisioterapia. Estas trabajadoras asumen una carga por partida doble al ejercer tareas de asistencia tanto en sus jornadas laborales como en el ámbito privado, lo que eleva el riesgo de sufrir problemas de salud. Son frecuentes las dificultades para disfrutar de las licencias de conciliación legalmente establecidas, registrándose casos de denegaciones, modificaciones de turnos perjudiciales o desaires tras formalizar dichas peticiones.

Pese a que las últimas modificaciones normativas pactadas a nivel estatal abren la puerta a ciertos avances en materia de derechos y desconexión digital para los sanitarios, se insiste en que la clave reside en la capacitación. Es fundamental dotar al tejido profesional de las herramientas y el conocimiento necesarios en materia de igualdad para diagnosticar correctamente estos padecimientos específicos y ofrecer tratamientos eficaces y personalizados a las pacientes.

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