Llega el verano a la provincia de Almería. Con él, el calor sahariano, las playas aborrotadas de visitantes procedentes de todos los puntos del Estado y, por supuesto, el tradicional e ineludible estribillo de la oposición alertando sobre el inminente y apocalíptico colapso de la sanidad pública. Es una tradición tan estival como las colas en la Autovía del Mediterráneo, pero este año 2026, el guion se les va a atragantar considerablemente al PSOE y al coro de acólitos que repite la melodía sin mirar la partitura.
El Gobierno de la Junta de Andalucía, bajo la presidencia de Juan Manuel Moreno Bonilla, ha presentado el Plan de Verano 2026 del Servicio Andaluz de Salud (SAS), y los números son un jarro de agua fría para la retórica de la confrontación. El Consejero de Salud y todo-lo-que-encarte, Antonio Sanz, maneja un despliegue financiero de 168 millones de euros para la Comunidad Autónoma, lo que representa un aumento del 24,4% respecto al año pasado. Son 33 millones de euros más destinados exclusivamente a desmontar el mito del abandono estival.
Para quienes disfrutan con la aritmética comparativa, el plan contempla un total de 41.639 contrataciones en toda la Comunidad Autónoma, un 14% más que en 2025. El verdadero dolor de cabeza para el PSOE de Andalucía, llega al mirar el retrovisor: esta cifra supera en un 31,5% las contrataciones que realizaba el último gobierno socialista en 2018. Y no, nuestra población no ha crecido un 31%.
De los 5.139 nuevos empleados contratados para este verano, la inmensa mayoría —4.260 para ser exactos— son profesionales sanitarios estrictos, lo que supone un incremento del 16,4% en esta categoría. El desglose de este personal de refuerzo para los meses de julio a septiembre deja muy poco margen al pataleo:
Médicos: 1.993 profesionales contratados, lo que significa 902 más que el verano anterior y un espectacular incremento del 82,7% en contratación médica estival.
Personal de Enfermería: 14.741 contratos, sumando 1.950 profesionales más que en 2025 (+11,6%).
Técnicos Sanitarios: 13.424 contrataciones, con un aumento de 1.408 profesionales (+11,7%).
Personal de Gestión y Servicios: 11.480 trabajadores (+8%).
La logística hospitalaria tampoco parece diseñada para sostener el relato de la precariedad que tanto gusta en las sedes de la oposición. Durante el verano se mantendrán operativas 12.774 camas (1.074 más que en 2025, alcanzando el 85,7% de la capacidad instalada), reforzadas por otras 2.125 camas en reserva estratégica que pueden activarse en menos de 24 horas si la demanda se dispara. Los quirófanos en funcionamiento sumarán 431 (20 más que el año pasado), garantizando una disponibilidad del 76%.
Con esta maquinaria, la previsión del SAS es superar los 6,4 millones de actos asistenciales durante el trimestre (200.000 más que en 2025), incluyendo 85.013 intervenciones quirúrgicas, más de 3,19 millones de consultas externas (+3,7%) y 3,2 millones de pruebas diagnósticas (+3,6%).
El gran desafío de cada verano es equilibrar la lógica avalancha turística que recibe el sur del Estado con el legítimo derecho al descanso vacacional de los trabajadores sanitarios.
Por ello, la provincia de Almería, junto a Cádiz, Málaga y Huelva, se integra en un protocolo específico para zonas de alta afluencia turística. Este modelo de anticipación promete un seguimiento diario por parte de comisiones de evaluación y la redistribución de recursos en tiempo real entre la atención primaria y la hospitalaria, reforzando las urgencias y los Servicios de Servicio de Cuidados Críticos y Urgencias (SUAP) en los municipios costeros. Además, se aprovecharán estos meses para ejecutar una inversión de más de 11 millones de euros destinada a 200 actuaciones de modernización, reforma y mantenimiento de las infraestructuras sanitarias.
Seguro que, a pesar de la terquedad de los datos oficiales, escucharemos las habituales ruedas de prensa denunciando que la sanidad se cierra por vacaciones. Al fin y al cabo, la realidad nunca ha sido un obstáculo insalvable para una buena campaña de agitación estival. Pero este año, el coro va a tener que cantar muy alto y muy desafinado para intentar tapar el ruido de 41.000 contratos y un 24% más de presupuesto.