El conjunto rojiblanco sella un empate sin goles en el primer asalto y defenderá su ventaja estratégica el próximo sábado en el encuentro de vuelta
Lunes 15 de junio de 2026
El camino hacia la máxima categoría del fútbol en el Estado español ha arrancado con un duelo de alta tensión en el que la provincia de Almería ha logrado un botín estratégico de enorme valor. El equipo dirigido por Rubí visitó el estadio de La Rosaleda para medirse al Málaga en el partido de ida del playoff de ascenso a la Primera División, cosechando un empate a cero que deja la resolución de la eliminatoria totalmente abierta, pero con las cartas marcadas a favor de la escuadra almeriense. A pesar de que el conjunto local propuso una mayor iniciativa ofensiva y dispuso de las ocasiones más claras del encuentro, la solidez defensiva y la resistencia del cuadro visitante permiten afrontar el choque definitivo con optimismo en la ciudad de Almería.
El enfrentamiento comenzó con contratiempos y un susto tempranero para los intereses de la delegación de Almería. El futbolista Sergio Arribas encendió todas las alarmas en el cuerpo técnico y médico tras sufrir un fuerte impacto en la cabeza debido a un choque fortuito con el defensor local Montero. La gravedad aparente de la acción obligó a la rápida intervención de las asistencias médicas sobre el terreno de juego, aunque afortunadamente el jugador madrileño pudo reincorporarse y continuar en el partido tras ser debidamente evaluado por los profesionales sanitarios.
La primera mitad estuvo marcada por el empuje de los pupilos de Juan Funes, quienes encontraron en el delantero Adrián Niño a su futbolista más incisivo y peligroso. El atacante malaguista dispuso de la oportunidad más clara de los primeros cuarenta y cinco minutos al plantarse en un mano a mano clarísimo frente a la portería rival, ejecutando un potente derechazo que obligó al guardameta del Almería, Andrés Fernández, a realizar una intervención providencial. El arquero logró bloquear el esférico milagrosamente sobre la misma línea de gol para evitar que se inaugurara el marcador. Poco después, el propio Adrián Niño volvió a inquietar a la zaga rojiblanca tras una recuperación de balón en una zona sumamente comprometida, evidenciando los desajustes que el equipo de Rubí debía corregir.
En la reanudación del encuentro, el guion no sufrió excesivas modificaciones y continuó el asedio de la escuadra malaguista sobre el área visitante. Bajo la batuta de Juan Funes, los locales siguieron insistiendo por mediación del activo Adrián Niño y las internadas de Larrubia, quienes buscaron desestabilizar la estructura defensiva almeriense. No obstante, la línea de contención de la provincia de Almería supo sufrir con entereza y mantuvo la firmeza necesaria para repeler las embestidas rivales y conservar la portería a cero de manera disciplinada.
El tramo final del partido presenció la reacción táctica del Almería, que logró equilibrar las fuerzas y estirar sus líneas en busca del gol. La entrada al terreno de juego de Nico Melamed revolucionó el ataque del conjunto de Rubí, aportando una frescura y una verticalidad que cambiaron por completo la dinámica del equipo. El talentoso centrocampista estuvo a punto de silenciar La Rosaleda con un peligroso disparo que rozó el poste derecho de la portería defendida por Herrero, firmando la ocasión más nítida de los visitantes en todo el choque.
Este resultado sin goles otorga una ventaja competitiva de un valor incalculable para el partido de vuelta que se disputará el próximo sábado. La normativa que rige la competición estipula que al Almería le basta con mantener el empate, incluso tras la disputa de una hipotética prórroga, para certificar de forma oficial su regreso a la Primera División del fútbol en España. Esto se debe a que la entidad almeriense finalizó en una mejor posición de la tabla clasificatoria durante la temporada regular, lo que obliga al Málaga a buscar exclusivamente la victoria en el próximo compromiso si quiere arrebatarle el éxito a los rojiblancos.
TEMAS RELACIONADOS: