La forma de facturar en España va a cambiar de manera notable en los próximos años. Empresas, autónomos y asesorías tendrán que adaptarse a nuevas obligaciones relacionadas con el software de facturación, la trazabilidad de los registros y la emisión de facturas electrónicas en operaciones entre profesionales.
La Ley 11/2021 de medidas de prevención y lucha contra el fraude fiscal abrió este proceso al exigir sistemas informáticos más seguros. Su objetivo principal es evitar programas que permitan alterar facturas, borrar registros sin rastro o llevar una contabilidad paralela. No es un detalle técnico menor: afecta directamente a la gestión diaria de cualquier negocio.
El reglamento de verifactu desarrolla los requisitos que deberán cumplir los programas de facturación para garantizar registros íntegros, conservados, accesibles, legibles, trazables e inalterables. Dicho de forma sencilla: cada factura emitida deberá quedar registrada de forma fiable y sin posibilidad de manipulación encubierta.