Un control de transportes en la provincia de Almería ha destapado un grave fraude normativo después de que las autoridades interceptaran a un transportista profesional que circulaba utilizando una identidad ajena en el tacógrafo. La intervención, desarrollada por el Subsector de Tráfico de la Guardia Civil, se ha saldado con la apertura de una investigación formal contra dos personas: el propio chófer del camión y el titular legítimo de la tarjeta, a quien se considera un colaborador imprescindible en la comisión del engaño.
Los hechos ocurrieron durante una inspección rutinaria de mercancías por carretera en el término municipal de La Mojonera. Al detener el vehículo pesado y proceder al análisis detallado de los tiempos de conducción y descanso obligatorios, los agentes descubrieron que la tarjeta insertada en el dispositivo digital pertenecía a una persona que ni siquiera se encontraba en el lugar, siendo el conductor el único ocupante de la cabina.
Tras el hallazgo, el Grupo de Investigación y Análisis de Tráfico de la Guardia Civil de Almería asumió el caso para esclarecer las responsabilidades. Las pesquisas han concluido con la imputación de ambos implicados por un presunto delito de falsedad en documento oficial. El conductor figura en las diligencias como el autor material de la falsificación, mientras que el dueño de la acreditación es investigado bajo la figura jurídica de cooperador necesario.
Este tipo de conductas fraudulentas conlleva un serio reproche penal. De acuerdo con el artículo 392 del Código Penal, las personas que incurren en este delito de falsedad documental pueden enfrentarse a condenas de prisión que oscilan entre los seis meses y los tres años, además de sanciones económicas que pueden alargarse de seis a doce meses. Todo el expediente judicial y las diligencias policiales ya han sido remitidos a la Presidencia del Tribunal de Instancia de El Ejido.
Desde el instituto armado recuerdan que este tipo de inspecciones en carretera tienen como prioridad velar por la seguridad de todos los usuarios de la vía. El incumplimiento deliberado de los periodos de descanso en el transporte profesional no solo merma drásticamente la capacidad refleja del conductor debido al cansancio, multiplicando el riesgo de siniestros graves, sino que también atenta contra la libre competencia del sector logístico al perjudicar a las empresas y autónomos que sí cumplen rigurosamente con la legalidad vigente.