La seguridad hídrica de la provincia de Almería está un paso más cerca de recibir un impulso crucial. La reactivación de la planta desaladora del Bajo Almanzora I, situada en el entorno de Villaricos, dentro del término municipal de Cuevas del Almanzora, se proyecta para los próximos meses. Esta infraestructura clave, que quedó completamente inoperativa tras sufrir los devastadores efectos de las inundaciones del año 2012, encara la fase definitiva de unos trabajos de reconstrucción que cuentan con un presupuesto que supera los 18 millones de euros, ejecutados a través de la empresa pública Acuamed.
El calendario diseñado para la optimización de este complejo industrial mantiene la hoja de ruta establecida previamente, situando de este modo el inicio de las fases de prueba dentro del último tramo del presente ejercicio. Esta planificación ha sido constatada en una reciente inspección técnica sobre el terreno en la que participaron el representante del Gobierno central en la provincia, José María Martín, el regidor de Cuevas del Almanzora, Antonio Fernández Liria, y la dirección de la sociedad estatal encargada del proyecto.
La intervención en este punto del Levante almeriense ha destacado por su notable complejidad técnica. Antes de proceder a la sustitución y reparación de los equipos tecnológicos dañados por la riada de San Wenceslao en septiembre de 2012, el proyecto requirió el diseño y levantamiento de un sistema de defensas estructurales. Dichas labores preventivas tienen como meta prioritaria evitar que futuras borrascas o avenidas extraordinarias de agua pongan en riesgo la integridad de la maquinaria, garantizando la seguridad a largo plazo de toda la instalación.
Una vez consolidado este anillo de protección contra inclemencias climáticas severas, los operarios han podido centrarse en la adecuación interior del recinto. Las autoridades políticas han remarcado la importancia de esta reactivación económica y social, apuntando que el retorno de los 15 hectómetros cúbicos anuales de recursos hídricos dinamizará el tejido productivo de una comarca muy ligada a la agricultura y necesitada de certezas para el mantenimiento del empleo y el crecimiento comercial. En palabras de los portavoces gubernamentales, la iniciativa plasma una estrategia basada en inversiones tangibles destinadas a dotar de mayor resiliencia a un territorio históricamente afectado por el estrés hídrico.
La puesta a punto de la central de generación de agua en el Bajo Almanzora forma parte de una estrategia mucho más amplia diseñada para la provincia de Almería, con un horizonte de actuaciones que se extiende hasta finales de esta década y un montante global que rebasa los 250 millones de euros.
Dentro de esta planificación para modernizar el sistema de suministro general, destacan proyectos de gran envergadura como la futura construcción de la planta Bajo Almanzora II, concebida para sumar 30 hectómetros cúbicos adicionales a la red comarcal. De manera paralela, la agenda inversora contempla optimizaciones energéticas en las instalaciones ya operativas de Carboneras, así como la ampliación de los sistemas en el Campo de Dalías, cuyo potencial de bombeo se elevará desde los 30 actuales hasta los 40 hectómetros cúbicos de agua.
Por último, los planes de mejora contemplan intervenciones específicas en las redes de transporte en alta, asegurando el correcto reparto del recurso desde las zonas de producción costeras hasta municipios del poniente como Adra, mediante la instalación de depósitos de reserva de gran capacidad.